DE REGRESO… Y SOBRE ALFOMBRA ROJA!

(Melvin López Herrera)

Ya está confirmada la “entrada triunfal” de quién impunemente ha transitado y -así lo anticipamos- continuará transitando libremente en nuestro país. Era de esperarse dentro de nuestro ambiente jurídico-político, donde todo se arregla sin el mínimo respeto a la diosa justicia. El señor usurpador presidencial (así lo califica y continuará calificándole nuestra Constitución en sus artículos 2 y 3, a él y a su gobierno) llega tranquilamente al país, después de la gracia que le concedió el actual emperador del universo; tras haber sido encontrado culpable y, como consecuencia, condenado a 45 años de prisión en aplicación de la justicia del gobierno americano.

Sobre su regreso mucho se ha comentado y hasta publicitado mediáticamente, pretendiendo presentársele y hasta promovérsele como “el ángel inocente que cargó en sus espaldas con el peso de la sentencia dictada por un satanás disfrazado de juez en el país del norte”. 

Tras el indulto que le concediera el peor presidente de los Estados Unidos de América se ha pretendido, -desde el propio convicto, su familia, pasando por la cúpula de su partido, y hasta por sus ingenuos y obsesionados seguidores y correligionarios- que Juan Orlando Hernández Alvarado fue víctima inocente de quienes con ánimo vengativo se ensañaron contra él hasta lograr que se le condenara.  Y por el indulto que políticamente le concediera Trump pretenden imponernos que, con ello se ha probado su inocencia y se ha borrado su expediente y su historial delictivo, haciendo creer que por ello ante la justicia americana y ante el mundo entero nunca cometió delito alguno.

(Tomémonos unos minutos para esta reflexión con el siguiente ejemplo: Alguien como consecuencia de una violación contra una dama ha sido llevado ante la justicia. Se le ha seguido el juicio o el debido proceso y se le ha encontrado culpable y en consecuencia condenado a determinados años de prisión; accionando sus abogados en su defensa al introducir recursos judiciales para revertir la sentencia por la cual se encuentra preso, esperando el trámite y resultados de tales recursos. Estando en la cárcel, como consecuencia de un indulto presidencial que se le ha concedido, recupera su libertad. Las preguntas que obligadamente vienen son las siguientes: ¿por el indulto recibido podríamos afirmar y sostener que nunca fue violador?… si no fue violador ¿entonces la víctima estaría obligada a admitir que jamás sufrió violación alguna?, ¿por ese mismo indulto podríamos sostener que resultó ser inocente pese a que se le acusó y condenó por habérsele encontrado violador?… ¿igualmente podríamos pensar que por ese mismo indulto su expediente procesal ya fue eliminado o, por el contrario, que tan sólo fue mandado a archivar por no podérsele continuar como consecuencia del indulto recibido?…  Que sobre esto, le quede al señor lector lo que su inteligente reflexión le oriente).

Lo que le aconteció a Juan Orlando en los Estados Unidos de América ya es cosa juzgada y, nunca desde nuestra triste y querida Honduras se le dará vuelta a hechos ya escritos en piedra.  Ni el dinero ni las influencias que mediáticamente se inviertan podrán cambiar esa historia en su vida personal.

Ahora él esta regresando al país, pisando la alfombra roja que jurídicamente se le ha extendido a su llegada.  Ya se empezó retirándole la orden de captura, que debemos reconocer es un procedimiento judicial discrecional dispuesto por el juez o tribunal encargado de su causa.  Con ello -tal cono está sucediendo con otros procesados- vendrá su carta de libertad, políticamente dispuestas por la justicia hondureña. Y no dudamos que igualmente sucederá con cuantos otros procesos se instruyan en su contra.

Pero al reflexionar sobre el papel de la justicia hondureña desde sus distinto operadores, contando ya con la presencia de Juan Orlando en nuestro país, nos preguntamos: ¿qué hará el señor Fiscal General de República con relación a la ilegal destitución de cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional el 12 de diciembre de 2012?… Igualmente ¿qué hará en el caso de la venta y entrega el territorio nacional que, con la ilegal reforma constitucional, dio origen a las “zede” instalándose con ello gobiernos extranjeros dentro de nuestro territorio nacional y cercenándoles a nuestros connacionales el derecho legítimo a sus ancestrales dominios sobre suelo hondureño?… ¿qué hará, también nuestro Fiscal General, con la usurpación presidencial que se dio en 2018 donde Juan Orlando se sentó en la silla pese a la prohibición que contra él pendía en el artículo 240 numeral 3 constitucional por ser a una sola vez presidente de la República y también el jefe supremo de las Fuerzas Armadas de Honduras?… ¿qué se hará desde el Poder Judicial si el Ministerio Público toma al menos una de las iniciativas relacionadas con las preguntas anteriores.

Nos queda además pensar anticipadamente cuál será el papel de los medios de comunicación social (sus propietarios y sus voceros-empleados) ante el arribo de Juan Orlando al país.  Que nos baste con recordar que el 9 de noviembre de 2016, una televisora capitalina, le ofreció las dos horas de su foro matutino de debates para que él libremente promocionara su violación constitucional al hacer pública su ilegal precandidatura presidencial de 2017. Y ni siquiera le combatió, sino que le dejó hablar abierta y tendidamente, promocionándole con ello su burla a la Constitución, a las leyes y al pueblo soberano. Damos por sentado, sin temor a equivocarnos que, por la ambición a un disputable ranking noticioso, esa televisora y muchos otros medios de comunicación social, desde ya están pretendiendo reservarse para sí la primera aparición mediática de las muchas que también pretenderá el “agraciado de la justicia” para venderle mediáticamente su inocencia a los fácilmente manipulables.

Al indultado, su alfombra roja… ¿y a los operadores de justicia?…

Julio 23 de 2026

Deja un comentario