“EL GENERAL NO TIENE QUIEN LE REPRENDA”

(Melvin López Herrera)

Para todo hondureño bien nacido no pueden pasar por desapercibidos los preceptos constitucionales dedicados a la “ciudadanía”, en donde en su artículo 38 se señala entre otros que todo hondureño está obligado a defender la Patria y contribuir al sostenimiento moral y material de la nación… esto último no es otra cosa que procurar y luchar por un verdadero estado de derecho, para alcanzar el verdadero fortalecimiento de la institucionalidad; que no se logra sin hacer prevalecer la Constitución y las leyes por sobre todas la cosas.

Por su lado el artículo 40 constitucional señala entre diversos deberes del ciudadano: “cumplir, defender y velar porque se cumplan la Constitución y las leyes”; abarcando con la calidad de ciudadano incluso, a quienes estén de alta en las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad del Estado.

Y en el artículo constitucional 272 en su párrafo primero le da un ineludible mandato a las Fuerzas Armadas  al definirle como una institución nacional de carácter permanente, esencialmente profesional, apolítica, obediente y no deliberante; agregando en su párrafo segundo la razón de su existencia, entre otros, para mantener la paz, el imperio de la Constitución, los principios del libre sufragio y la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República. Quienes en la misión operativa de las Fuerzas Armadas, y particularmente dentro de la Jefatura del Estado Mayor Conjunto de las mismas, quieran perderse, no por desconocimiento, de esa alta responsabilidad a la que están sometidos dentro de ese cargo; no cabe duda que su conducta punible no puede tipificarse penalmente más que como de traidores a la Patria y con la correspondiente imprescriptible sanción penal; que deberán cargar en cualquier momento en que en nuestro país se restablezca la debida administración de justicia.

En el pasado reciente y en los días en curso ha sido notoria por pública la participación inconstitucional del General Ponce Fonseca, actual Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, quien sin empacho ni vergüenza, ni respeto a la Constitución y las leyes, se ha atrevido a violentar la conducta apolítica y no deliberante que le impone la Constitución y la misma Ley Constitutiva de las Fuerzas Armadas.  Ya antes con su inacción tras las elecciones generales de 2017, al no obedecer el precepto constitucional que impone al cuerpo armado asegurar la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República, se convirtió en traidor a la Patria cargando de por vida la sanción punible que deberá soportar cuando sea juzgado en cualquier tiempo.

El 20 de agosto de 2019 en un programa radial de HRN, en una pretensión de sabiduría e ignorancia jurídicas se atrevió a manifestar que las Fuerzas Armadas seguirán respetando el estado (¿?) de derecho; y avalando la reelección ilegal de JOH.  Estas irresponsables declaraciones cayeron como un abominable balde de agua fría en quienes tuvimos la desdicha de escucharle, y como una burla a la sabiduría y dignidad del pueblo.  En la fecha calendarizada para las Fuerzas Armadas apareció en diferentes medios de comunicación social, después de un desfile intimidatorio de las FFAA, volviendo a inmiscuirse en política y ratificando su desobediencia al mandato constitucional que obliga a “la alterabilidad” ya referida.

Y lo más reciente fue una declaración pública en Radio América, donde sugiere desarrollar una encuesta mediante la cual se consulte el grado de popularidad y reelección del actual gobernante de facto… mismo que las FFAA mantienen ilegalmente en el cargo que dicha institución está llamada a proteger de toda usurpación, como actualmente está ocurriendo.

Con este Jefe de Estado Mayor Conjunto de las FFAA se dio algo insólito cuando sin haberse sometido a la aprobación constitucional del Congreso Nacional, tal como lo manda la Constitución de la República en su artículo 205 numeral 17; se atrevió a recibir una condecoración de gobierno extranjero como el de Estados Unidos de América por medio del Comando Sur.  Este artículo constitucional es muy categórico al señalar entre las atribuciones indelegables del Congreso Nacional (numeral 17) la de “conceder o negar permiso a los hondureños para aceptar cargos o condecoraciones de otro Estado”.  Y lo inaudito como insólito resulto ser que esa inconstitucional ceremonia llevó consigo el beneplácito presencial y personal del gobernante de facto y del Presidente del Congreso Nacional donde jamás se sometió a su debida aprobación esa condecoración inconstitucionalmente recibida por Ponce Fonseca y que lo convierte una vez más en traidor a la Patria.

¿Cómo contralar la conducta reiteradamente violatoria del Jefe de Estado Mayor Conjunto de las FFAA?… ¿Cómo lograrlo si, contario a ello, el titular ilegal del Ejecutivo y el del Congreso Nacional comparecieron como cómplices en esa inconstitucional ceremonia?

Como buenos hondureños, sabedores y reconocedores de las obligaciones ciudadanas que nos impone el artículo constitucional 40 numeral 1 (cumplir, defender y velar porque se cumplan la Constitución y las leyes) debemos exigirle al General Ponce Fonseca que se abstenga de desobedecer las restricciones que la Constitución y la Ley constitutiva de las Fuerzas Armadas le imponen desde el cargo que ocupa. Ponce Fonseca, al margen de la complicidad de sus autoridades superiores,  debe mantenerse dentro de la apoliticidad  y la no deliberancia a la que le tiene sometido el artículo 272 párrafo primero constitucional.

Igualmente importante como imprescindible es que desde los debates y foros radio televisivos se abstengan de darle cabida en sus espacios al General Ponce Fonseca, quien asiste a esos eventos con deliberada desobediencia a las restricciones constitucionales que le son impuestas mientras ocupe ese cargo y pretendiendo levantarle imagen al gobernante de facto, como si se estuviera en una abierta campaña electoral.  Y no es que con ello se esté atentando contra la libertad de expresión… sucede únicamente que desde los medios de comunicación social, el darle cabida es incurrir en complicidad con su desacato a la Constitución.  Para los comunicadores sociales,  la libertad de expresión abusada por Ponce Fonseca no debe sobreponerse facilitando el empañamiento de la conducta profesional y ciudadana de los periodistas en el ejercicio de su profesión al coludirse con el General.

Si por su soberbia Ponce Fonseca piensa continuar en desobediencia a ese mandato constitucional, sería bueno que en las redes sociales se sometiera una encuesta sobre esa conducta; para con la venia del soberano declararle una baja deshonrosa muy bien merecida por su atrevimiento y osadía.

Y como el General no tiene quien le reprenda, nos toca al pueblo hacer valer el imperio de la Constitución a través de esa encuesta, para que el sometido y sus autoridades superiores entiendan que la Constitución merece el respeto que ellos desde sus cargos le desconocen.

Diciembre 10 de 2019

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LOS 4 MIL MILLONES?

(Melvin López Herrera)

Antes de profundizar sobre este tema, que ha acaparado últimamente la atención de casi toda la ciudadanía, mientras mediáticamente no se le ceda el espacio a otros temas distractores que no tardan en surgir; merecen atención los siguientes “fenómenos” recientes que todavía circulan insistentemente por nuestra memoria:

El 18 de octubre recién pasado la noticia que acaparó los titulares y foros de  los medios de comunicación social, tanto nacional como internacional, fue el fallo del jurado en Nueva York sobre el proceso que se le siguió a Juan Antonio (Tony) Hernández, hermano de quien usurpa en Honduras la Presidencia de la República; en donde se le señaló culpable de los cuatro cargos que pesaron sobre él en el juicio.

El 21 de octubre, a pocos días, se hizo un despliegue militar inusual como ostentoso por oneroso, pretendiendo una demostración al pueblo de la fortaleza de las Fuerzas Armadas (FFAA), instituidas constitucionalmente para entre otros, mantener el imperio de la Constitución, los principios de libre sufragio y la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República; todo según el artículo 272 constitucional en su segundo párrafo. A partir de ese evento (de intimidación) la irresponsabilidad punible del Jefe del Estado Mayor Conjunto le llevo a varios medios tele-radiales y hasta rotativos a hacer declaraciones que pese al mandato de apolicitidad y no deliberancia que le impone la Carta Magna; incurrió en esa desobediencia inclusive mintiéndole al pueblo hondureño en su falsa insistencia de que la institución que representa fortalece el estado de derecho, y además sosteniendo que las FFAA se mantendrán inactivas ante el mandato que, sin necesidad de orden judicial, les impone hacer efectiva la “alternabilidad”; con todo ello reafirmando su tolerancia y complicidad para que actualmente se siga usurpando el cargo en la Presidencia de la República por quien, con el deleznable espaldarazo de las mismas FFAA, sigue sin dejar el cargo asumido inconstitucionalmente, y éstas sin forzar constitucionalmente la “alternabilidad” obligatoria.

Para el 26 de octubre la noticia que recorrió el mundo entero fue el filmado del asesinato en la cárcel de mayor seguridad en ilama (para que se lea bien) de Magaleno Meza, identificado como la persona a quien se le decomisó en un operativo una libreta con anotaciones de los destinatarios de contribuciones a políticos que favorecieron actividades del narco tráfico en el país.  Magdaleno era un potencial declarante en las Cortes de Nueva York donde se lograría identificar procesalmente con nombres y apellidos a los beneficiados de esas contribuciones.

Así una noticia mediática va sustituyendo rápidamente a otra que pasa al mundo del olvido…

Doblando la hoja noticiosa de ese suceso carcelero, surge el polémico decreto ejecutivo PCM-052-2019 que está acaparando el interés y la atención de todos, por la disposición del Ejecutivo de delegar a las FFAA y con un costo de Lps. 4,000.000.000.00 (cuatro mil millones de Lempiras) la ejecución de programas en el área agrícola que corresponden por ley a la Secretaría de Estado en el despacho de Agricultura y Ganadería (SAG). Ese PCM-052-2019 lo hacen descansar en la disposición constitucional contenida en el artículo 274 donde se le atribuye a las FFAA una gestión de segundo grado, cual es la colaboración en diferentes labores con las Secretarías de Estado y a pedimento de éstas, incluyendo las labores agrícolas. Este decreto fue aprobado en fecha 5 de septiembre de 2019 y publicado en La Gaceta de fecha 18 de octubre de este mismo año.

Es un hecho curioso que mientras el martes 5 de octubre estaba participando en el Foro de “Frente a Frente” un grupo de representativo del sector agrícola en nuestro país, elevando su protesta y manifestando su descontento ante tal equivocada o mal dispuesta decisión del Ejecutivo -y cuando ese foro es siempre retransmitido en vivo por Radio Centro- esta vez el debate en el Foro no tuvo la retransmisión radial esperada sobre todo para los moradores de los lugares campestres del país.  Sin embargo al siguiente día, cuando se presentó en la nueva edición de dicho foro la otra parte del sector agrícola que bendice la participación de las FFAA en ese proyecto agrícola, esta vez sí tuvo la cobertura radial censurada en el día anterior.

Resulta sorprendente para muchos sectores, particularmente los relacionados con la actividad agrícola, cómo habiendo una Secretaría de Estado (SAG) encargada por disposición de ley de diseñar, desarrollar e implantar la política agrícola en el país, y contando con su propia estructura organizativa y presupuestaria adecuada, tenga que trasladarse a las FFAA las tareas que deben corresponder a la primera. La labor constitucional pero secundaria de las FFAA es eminentemente de apoyo logístico a las demás Secretarías de Estado sin suplantarlas por ningún motivo y a petición de éstas. No cabe por consiguiente que se traslade parte de las ejecutorias de la administración pública a la institución castrense cuya existencia fundamental está claramente plasmada en el párrafo segundo del artículo 272 de la Constitución de la República. Estamos volviendo a años pasados en donde las FFAA eran otro Estado dentro del mismo Estado.

Nos preguntamos…¿Qué hay de trasfondo en esa disposición Ejecutiva con ese alto costo, teniendo y contando con el órgano encargado de ejecución de las políticas agrícolas del Estado y que cuenta ya con la estructura organizativa y presupuestaria para ello?… ¿Será una simple coincidencia ese espaldarazo que recibió quien usurpa la Presidencia de la Republica de parte de quien irresponsablemente dentro de las FFAA manifiesta públicamente que se le va a sostener en la usurpación del cargo presidencial?… ¿Es acaso una compensación del primero al segundo por la complicidad de las FFAA al desobedecer el mandato constitucional de imponer la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República?’… ¿Será este acaso el primer inicio de la prolongación de la dictadura actual -estratégicamente planificada- con la complicidad y colusión del cuerpo armado, teniendo personas irresponsables y coludidas desde la cabeza del Estado Mayor Conjunto?

Esto que está por suceder con los efectos de trasladarle a las FFAA la administración de la gestión agrícola del Estado no debe verse como una simple arbitrariedad por parte del Ejecutivo ni su alto costo como una simple evasión a la correspondiente rendición de cuentas tomando en consideración que en la práctica no hay auditoría efectiva dentro de las FFAA, sobre todo cuando sigue vigente la inconstitucional ley de secretividad.

Los efectos definitivamente van más allá de lo que a simple vista vemos… Las FFAA abandonarán su centro de trabajo dentro de los cuarteles y se desplegarán libremente dentro del todo el territorio nacional, asentándose irrestrictamente hasta en el más recóndito como abandonado espacio territorial nuestro… y desde esos habilitados asentamientos y con el disfraz de una actividad agrícola en la que no están capacitados, realizarán con sus cuerpos de inteligencia todo el espionaje requerido para inmovilizar a todo un pueblo que está a punto de lanzarse a una verdadera insurrección autorizada constitucionalmente.  Y desde ese escenario empadronarán al sector rural; neutralizarán y hasta sobornarán a sus líderes campesinos, frenarán con mayor facilidad cualquier intento reivindicatorio del estado de derecho actualmente mutilado, se empoderarán de los predios donde mora la clase más desprotegida de la nación; comprarán conciencias y con ello la información necesaria para, en complicidad con quien usurpa la presidencia de la República, mantener sometido a este pueblo facilitando así la prolongación de la actual dictadura. Entraremos pues a una triste etapa mucho peor que la experimentada en los años 80’s.

 

TONY NUNCA FUE UN SUPERMAN…PERO ES EL HILO DE LA MADEJA

(Melvin López Herrera)

El veredicto esperado se dio en New York…. en Honduras indudablemente habría sido distinto. Tony fue encontrado culpable de los cargos que se le imputaron en el juicio y ahora sólo queda esperar la lectura de la sentencia de enero próximo.

Es indudable que en este proceso todo mundo se vio impresionado por el sistema efectivo con que Tony realizaba sus actividades relacionadas con el narcotráfico; con muy buenos sucesos para él y, desde luego, para quienes estuvieron y están ligados a él por diferentes vínculos; inclusive familiares.

Los medios informativos internacionales acapararon en sus espacios las secuencias del proceso contra Juan Antonio Hernández Alvarado (Tony) inclusive hasta escuchar la decisión final del jurado.  Esta particularidad de los medios para informar sobre ese juicio se debió mayor como insólitamente, que se trataba del hermano de quien actualmente se encuentra gobernando de facto y ocupando ilegalmente la Presidencia de la República en Honduras.

Con todo el operativo y la logística que manejaba Tony en sus actividades, nadie puede creer que él era un Superman… no lo era.  Esas billonarias dosis de cocaína que logró introducir a los Estados Unidos de América y manejadas desde territorio hondureño; ese manejo de armas oficiales que se dijo en el proceso que él comercializaba con el hampa; eso y mucho más no son hazañas sólo de él. La coordinada red que el manejó incluye a quienes han estado involucrados en el mundo del narcotráfico y a quienes le favorecían y facilitaban sus accionares desde la institucionalidad misma del Estado de Honduras.

Desde 2011 se creó mediante decreto legislativo el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad. Dicho Consejo está integrado los presidentes de los tres Poderes del Estado, el Fiscal General, y los ministros de Defensa y de Seguridad; y quien lo dirige por disposición de su Ley constitutiva es quien ejerce la Presidencia de la República.

El actual gobernante de facto, que ilegalmente usurpa la Presidencia de la República y quien es a la vez hermano carnal de Tony, integra ese Consejo desde el año de su creación en 2011 cuando fue Presidente del Poder Legislativo, y durantes 6 años posteriores en la Presidencia de la República.

Ese Consejo Nacional de Defensa y Seguridad según el artículo 3 de su ley constitutiva, tiene la exclusividad en el diseño de las estrategias de  prevención, combate, investigación y sanción de las conductas delictivas en cualquiera de sus modalidades. Además conforme a su artículo 2, es el ente que rectora, diseña y supervisa las políticas en materia de seguridad, defensa nacional e inteligencia.  En consecuencia es este Consejo el más informado con respecto a las responsabilidades que conforme a su ley constitutiva le corresponden, debiendo reunirse al menos mensualmente para el logro de sus objetivos.

Por eso sostenemos con firme criterio que Tony  Hernández en sus actividades por las que ha sido procesado nunca fue un Supermán…la capa que como tal personaje utilizaba, le fue facilitada por el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad; el que pese a tener bien definidas sus funciones y alcances, jamás pudo detectar las operaciones de narcoatividad que se le atribuyeron a Tony en el juicio.

Por eso no nos equivocamos al pensar que Tony, si haber sido el Supermán que pudiéramos habernos imaginado, es solamente el hilo de la madeja integrada institucionalmente por quienes desde el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad facilitaron cuanto salvoconducto necesitó Tony y los narcotraficantes relacionados con él para llevar a cabo libremente y por muchos años esa punible actividad desde nuestro territorio y hacia los Estados Unidos de América; salvoconducto ejecutoriado por las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, encargadas en la práctica de integrar el equipo de combate a la narco actividad en Honduras.

¿Dónde estaban y que hacían los miembros de ese Consejo en todos estos años de la actividad de Tony? ¿Porqué jamás con su cuerpo de inteligencia lograron descubrir e interceptar al menos un cargamento dentro de esa operación? ¿Qué vinculación tenía ese Consejo para permitir, y no impedir, las operaciones realizadas por Tony en asociación con los grandes cárteles que se habían establecido en Honduras? ¿Acaso ese Consejo tenía compromisos que cumplir con quienes lavaron dólares financiando campañas electorales de los años 2009, 2013 y 2017 a los candidatos presidenciales del Ejecutivo y del Legislativo y hasta alcaldes que lograron sentarse en sus respectivos sillones? ¿Dónde estuvo y que frutos dio la actividad persecutoria del delito de narcotráfico por parte de la Fiscalía General bajo la responsabilidad de uno de los integrantes del Consejo de Defensa y Seguridad? ¿Por qué dentro de los operativos ejecutados por miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional nunca se dio con los movimientos de Tony?

Por eso, indudablemente, el proceso contra Tony Hernández que concluyó encontrándole culpable de los cuatro delitos que se le imputaron; es el comienzo de otros sucesivos que después de las investigaciones correspondientes arrimará a la Corte del Distrito Sur de New York, a quienes recibieron dinero del narcotráfico para el financiamiento de sus propias campañas electorales en todos los niveles hasta establecer narco gobiernos como el que tenemos actualmente , y a quienes desviaban los operativos policiales y militares que debieron montarse y ser efectivos en la lucha y el combate a la narco actividad en nuestro país. Esto abarcará indudablemente a políticos del partido de gobierno quienes seguramente con esas fuentes de financiamiento se lograron introducir como diputados y que han logrado influir en decisiones desde el Congreso Nacional para elecciones de segundo grado en las diferentes instituciones del Estado incluyendo las magistraturas de la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía General de la República.

Con ese hilo de la madeja que ha sido identificado en la Cortes del Distrito Sur de New York, al final se habrá alcanzado a todas hebras que se desprenden de la misma.  Sólo nos queda esperar.

¿QUIÉNES SOSTIENEN O DE QUIÉNES SE SOSTIENE JUAN ORLANDO?

(Melvin López Herrera)

 No cabe duda hasta este momento. El usurpador de la silla presidencial tiene más vidas que un gato, desde que surgió a la palestra política y hasta ahora que podría estar a punto de serle adjudicada una visa negra para viajar a rendir cuentas en el exterior; por lo que sigue maniobrando, sosteniéndose o dejándose sostener de quienes y por quienes podrían estar compartiendo “honores” con él, permitiéndole mantenerse en el cargo que inconstitucionalmente ocupa y que le está sirviendo de escudo en caso que pudiera ser alcanzado por una justicia ultra fronteras, que hasta ahora ha sido la única efectiva en ausencia de la que debería producir frutos internos dentro del cumplimiento y sometimiento a nuestras leyes.

El proceso judicial a que está siendo sometido en los Estados Unidos Tony Hernández, hermano carnal de gobernante de facto, tiene en alas de cucaracha a éste último junto con el círculo que le rodea y que le ha servido de escudo para haber llegado ilegalmente a usurpar el más alto cargo político en la nación, y a mantenerse en él, violentando el principio que aparenta sustentar al decir falazmente en forma reiterada que “nadie está por sobre la ley”; sin importarle cómo se le tiene calificado a lo interno y a lo interno del país, por pisotear la ley desde el cargo usurpado.

El proceso judicial que se le está siguiendo a su hermano Tony se está tornando candente con impactantes revelaciones que están surgiendo en los correspondientes debates; algunas que ya se conocían por lo que previamente fue circulado en los medios de comunicación social. Pero otras nuevas están llamando la atención de la comunidad nacional e internacional que están siguiendo el desenvolvimiento de este proceso. La gran revelación de ayer jueves 3 de octubre fue que el Chapo Guzmán le dio a Tony un millón de dólares para la campaña de quien fue declarado inconstitucionalmente presidente electo y que ahora usurpa el sillón presidencial.  Esta revelación obviamente provocó mediáticamente la reacción de quien defendiéndose “panza arriba” trata de minimizar o desvirtuar (sin argumentaciones de peso) lo que surge probatoriamente en el proceso que se le está siguiente a Tony, su hermano.  No vale la pena revisar las inconsistentes argumentaciones del gobernante de facto; pues es un hecho que con algo deberá estar saliendo cada vez que se dan las grandes sorpresas en el debate que se desarrolla en las cortes de Nueva York.

Pero el pueblo se pregunta insistentemente: ¿A estas alturas de quién se sostiene o quién sostiene a Juan Orlando? ¿Acaso somos un pueblo castrado que no se llena de valor para rescatar la dignidad política que le fue conculcada a la soberanía popular? ¿Porqué sólo en Honduras, contrario a lo que sucede y ha sucedido en los países vecinos, todo pasa sin que pase nada? ¿Será que individual y colectivamente llegaremos a la otra vida con un rosario de deudas ciudadanas de las que daremos cuenta por no haber dado la respuesta oportuna a la Patria? ¿Acaso la insurrección constitucional es un derecho inefectivo escrito sobre las aguas o la arena?

Es indudable que ante lo que está aconteciendo en el proceso contra Tony, revelará a la larga los nexos que han existido entre el hampa del narcotráfico y las autoridades que nos han venido y nos continúan gobernando; enraizadas en las diversas instituciones del Estado. El primer sostén que le ha permitido a Juan Orlando mantenerse ilegalmente en el poder son la Fuerzas Armadas, bajo la responsabilidad directa de su Estado Mayor Conjunto que se plantó y se sigue plantando en desobediencia al mandato constitucional de garantizar la alternabilidad obligatoria en el ejercicio de la Presidencia de la República, mismo mandato que se le da en su ley constitutiva.

Otro de los pilares de sostenimiento de Juan Orlando es la actual Corte Suprema de Justicia, que desde la Sala de lo Constitucional no ha resuelto los amparos interpuestos desde el 18 de enero de 2018 contra la inconstitucional declaratoria de presidente electo; y que en uno de sus expedientes existe una auto que manda a resolver “oportunamente” su respectivo amparo. Nos preguntamos: ¿Qué significa el mandato “oportunamente” para la Corte y para la Sala?

Otro de los sostenes incondicionales del gobernante de facto es el actual Fiscal General de la República quien jamás ha movido un dedo para poner en acción al Ministerio Público con respecto a las innumerables denuncias y demandas de investigación contra las posibles acciones de Juan Orlando circunstancialmente vinculadas con los actos delictivos por los que su hermano está siendo sometido en las cortes de Nueva York.

Indudablemente que no debemos dejar por un lado a los presidentes de los poderes Legislativo y Judicial, quienes han sido incondicionales del mandatario de facto, y que junto con el Fiscal General los Secretarios de Defensa y de Seguridad, integran el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, como órgano exclusivo encargado de diseñar las estrategias de prevención, combate, investigación y sanción de conductas delictivas en cualquiera de sus modalidades. Este Consejo debió necesariamente saber las actividades y conexiones de Tony Hernández y los contactos estatales para asegurarse del exitoso trasiego de cocaína por nuestro territorio en su comercialización hacia los Estados Unidos. Este Consejo teniendo necesariamente conocimiento de ello se convirtió indiscutiblemente en protector de esas acciones…no podríamos pensarlo de otra forma.

Finalmente no debemos ignorar la política exterior del los distintos gobiernos de los Estados Unidos de América que por medio de sus embajadas imponen y sostienen a los gobernantes en los países del tercer mundo, inmiscuyéndose presencialmente como inductor en los procesos electorales  y dando al final su beneplácito, que más bien resulta una credencial,  a la persona que convenga a sus intereses en la asunción del poder en estos países, sin importarles las condiciones irregulares con las que ilegal y fraudulentamente se alzan con los triunfos electorales.

Paralelamente a estas fuerzas institucionales están los medios de comunicación social, especialmente los corporativos, donde periodistas que fueron lumbrera en derecho constitucional cuando pasaron por las aulas universitarias, jamás levantan su bandera de lucha para devolverle a la nación el estado de derecho que le ha sido secuestrado. Igualmente algunos empresarios que han tenido al Estado como su mejor cliente o de quien han sido sometidos a extorsiones dentro de sus actividades lucrativas, y que jamás se identificarían como pueblo en esa lucha que debe ser de todos… de todos los responsablemente comprometidos con la Patria y con nuestras futuras generaciones.

Conociendo y reconociendo ya quienes sostienen o de quienes se sostiene ilegalmente Juan Orlando en el poder…¿Qué nos queda por hacer?  Busquémosle respuesta inmediata a esta ineludible interrogante y ejerzamos nuestro deber y derecho constitucional a la insurrección que es de todo ciudadano…de  todos…. todos. Debemos rescatar la secuestrada institucionalidad desde la que se nos gobierna. Esa es tarea de ayer… jamás de mañana… y es de todos.

(Octubre 4, 2019)

LAS INACEPTABLES DECLARACIONES DE LA CUPULA MILITAR

(Melvin López Herrera)

El martes 20 de este mes de agosto de 2019, en el programa “Carlos Ridel Presenta” que se transmite por H.R.N., comparecieron el General René Orlando Ponce Fonseca, Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas; el General Tito Libio Moreno Coello, comandante General del Ejército; y el General Javier Barrientos, Comandante General de la Fuerza Aérea.  En dicho programa se abordaron varios temas, entre ellos desde luego el inevitable tema de la ilegal como inconstitucional reelección presidencial; materializada bajo la complicidad punible de varias instituciones del Estado entre ellas las Fuerzas Armadas de Honduras como responsable final directo por medio de su Estado Mayor Conjunto, tras haber permitido y jamás impedido la actual usurpación en el cargo de la Presidencia de la República; habiendo incumplido puniblemente con ello el mandato constitucional que les impone el artículo 272 párrafo segundo de Constitución de la República y 1 de la Ley Constitutiva de las Fuerzas Armadas, que es una copia calcada del anteriormente citado.

Esos dos artículos le mandan ineludiblemente a las Fuerzas Armadas a mantener el imperio de la Constitución y la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República; so pena de incurrir en el imprescriptible delito de Traición a la Patria. Al tocar este tema, todavía de actualidad mientras se mantenga la usurpación presidencial, los tres oficiales asistentes al programa radial pretendieron confundir al auditorio al querer justificar lo injustificable: que las Fuerzas Armadas cumplen las disposiciones de la Constitución.

El General Ponce Fonseca manifestó entre otras cosas que las Fuerzas Armadas seguirán respetando el estado de derecho; que están comprometidos con la misión que se les ha dado; que seguirán siendo baluarte o bastión sumamente importante en el sostenimiento del país; que institucionalmente han garantizado la Constitución y el estado de derecho; que no han permitido la reelección al no ser diputados; que han hecho lo justo y lo correcto y que por eso son honorables y respetables. Continuó manifestando en defensa propia y de la institución que si se estaba seguro que la reelección era prohibida, ¿porqué se fue a elecciones?… con ello pretendiendo ignorar la obligación a la participación que impone el artículo 96 numeral 5 de la Ley electoral y de las organizaciones políticas, so pena de cancelarse la inscripción de los partidos políticos que no participen en elecciones generales

El General Moreno Coello dijo que la participación de las Fuerzas Armadas es en el marco constitucional, que simplemente cumplen la Constitución en sus artículos 272 (que obliga a la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia) y el 274, y que no van a violentar las cosas que están establecidas en las leyes del país; sosteniendo además que una vez que se elige al presidente debe respetarse ese mandato… pero haciéndose el desentendido en la disposición constitucional contenida en el artículo vigente 240 numeral 3 que prohíbe ser elegido presidente a los jefes superiores de las Fuerzas Armadas, de la Policía Nacional y de los cuerpos de Seguridad del Estado; y con la que se refuerza la obligatoriedad constitucional a la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia, mimas que debe ser ineludiblemente garantizadas y hechas cumplir por las Fuerzas Armadas.

El General Barrientos por su parte, mostrándose un tanto prudente en sus declaraciones, reconoció que la ambición política ha rebasado las acciones normales para llegar al poder. Pero se quedó o quiso quedarse corto al no reconocer que las Fuerzas Armadas permitieron la materialización de esa ambición política «rebasada» a que él alude, al facilitar que se usurpara y se continúe usurpando la Presidencia del República.

Todos estos lamentables sucesos políticos que nos mantienen con un gobierno usurpador bajo la punible protección de las Fuerzas Armadas, repito, todos estos sucesos fueron de la advertencia y conocimiento oportunos de esa institución castrense a lo largo del pasado proceso electoral; quedando constancia material de diferentes escritos presentados a su Estado Mayor Conjunto; sin que los integrantes anteriores de ese Estado Mayor movieran un solo dedo para cumplir el mandato constitucional que justifica la existencia jurídica de la institución, y posteriormente sin que los integrantes actuales de ese Estado Mayor Conjunto hubieran impedido constitucionalmente (artículo 272) la asunción al poder de quien actualmente usurpa la Presidencia de la República.

Un escrito  de fecha 14 de noviembre de 2017, de los varios que les fueron presentados antes de las elecciones, recordaba preventivamente al Estado Mayor Conjunto del las Fuerzas Armadas el ineludible deber de las mismas de garantizar la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República; haciéndole en él la advertencia de las consecuencias penales si las Fuerzas Armadas no atendían el mandato constitucional que les impone el respectivo artículo 272 párrafo segundo.

Otro escrito de fecha 1 de diciembre de 2017, ya pasadas las elecciones, le exigía a las Fuerzas Armadas, como única institución delegada constitucionalmente, a hacer prevalecer el principio de la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia. Este último escrito iba acompañado de otro dirigido al Tribunal Supremo Electoral, en oposición oportuna a una posible declaratoria de presidente electo que podría dictarse inconstitucionalmente como efectivamente ocurrió.

Las Fuerzas Armadas cuentan indiscutiblemente con su asesores jurídicos, y en consecuencia no podían ni pueden alegar (“minusválidamente”) nada distinto al verdadero contenido y comprendido en las disposiciones constitucionales de los artículos 4 párrafo segundo (la alternabilidad presidencial), 240 numeral 3 (la prohibición para ser elegido presidente) y el 272 (la razón de ser de las Fuerzas Armadas) que también está comprendido en el artículo 1 de su ley constitutiva.

Venir ahora a justificarse las Fuerzas Armadas, con las declaraciones de estos tres generales en el programa radial referido, es pretender mantenerse en la punible desobediencia al mandato constitucional, del cual no requieren orden judicial alguna para su ejecución por ser esta un mandato directo de la Carta Magna; que fuerza a su cumplimiento inmediatamente cuando las instituciones del Estado conspiran y se coluden violentando la Constitución de la República, y como ha ocurrido en este caso particular imponiendo un gobierno usurpador. La inacción sostenida de las Fuerzas Armadas, ante esta situación particular, al no cumplir con el precepto 272 párrafo segundo constitucional y el 1 de su ley constitutiva, les hace incurrir (por medio de su Estado Mayor Conjunto)  en co conspiradores en la imposición de ese gobierno usurpador; con las consecuencias penales correspondientes.

DEBE EMPLAZARSE CIUDADANAMENTE A LAS FUERZAS ARMADAS

(Melvin López Herrera)

Ante los acontecimientos que se han venido presentando, acumulando y agravando la vida política y social de la nación; y que vienen afectando con riesgos irreparables, entre otras, nuestro débil sistema democrático, nuestra seguridad personal y de la comunidad entera, el fortalecimiento de la institucionalidad, la debida conducción del Estado, así como la precaria situación económica de las familias hondureñas; y con ello dejando un legado funesto a nuestras futuras generaciones; la ciudadanía toda debe hacer un emplazamiento enérgico a las Fuerzas Armadas de Honduras, bajo la conducción del Estado Mayor Conjunto de las mismas, para el impostergable restablecimiento del orden constitucional.

La Constitución de la República define a las Fuerzas Armadas como una institución de carácter permanente, esencialmente profesional, apolítica obediente y no deliberante; instituida entre otras cosas para mantener la paz, el imperio de la Constitución los principios del libre sufragio y la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República. (art. 272)

Dentro del aseguramiento del imperio de la Constitución delegado a las Fuerzas Armadas está su responsabilidad en asegurar el cumplimiento del artículo 240.3 constitucional que impone que no pueden ser elegidos presidente de la Presidente: los jefes superiores de las Fuerzas Armadas, los cuerpos de Policía o de Seguridad del Estado.

Las dos imposiciones constitucionales anteriores cuyo cumplimiento y custodio es exclusivo de las Fuerzas Armadas en ningún momento requieren de orden judicial para efectivizarlos.  En ese sentido cualquier acto de omisión a los mismos hace incurrir en responsabilidad penal a los mandos superiores de las Fuerzas Armadas, por la comisión del delito imprescriptible de Traición a la Patria.

Las Fuerzas Armadas en desobediencia a su mandato constitucional han permitido y continúan permitiendo que se haya violentado el orden constitucional que se dio, al no impedir y permitir que la presidencia de la República esté actualmente usurpada por quien tuvo y sigue teniendo prohibición constitucional para ocupar ese cargo, asumido en violación a la Constitución de la República.  Esa usurpación se ha vuelto más gravosa para la nación y nuestro sistema democrático con las revelaciones que desde la Fiscalía del Estado de Nueva York han trascendido al mundo entero, en las que se involucra al actual jefe de facto del Ejecutivo, identificándole como CC4, con vinculaciones con el narcotráfico desde donde fue financiada su campaña primero para ser en su momento Presidente del Congreso Nacional, y posteriormente Presidente de la República en el cuatrienio anterior y Jefe de facto del Ejecutivo en el cuatrienio presidencial actual al haber usurpado la Presidencia de la República.

Ante esos involucramientos en los que se señala al jefe de facto del Ejecutivo se tiene conocimiento que, como un juego político del partido de gobierno y del mismo señalado, se está pensando en una posible renuncia del usurpador; con la que desde el Congreso Nacional se pretendería dejar en su cargo a cualquiera de los designados de facto actuales; arropándose en la figura de la sustitución constitucional.  Esa sustitución pretendida es  inaplicable en virtud de que con ello lo que se buscaría legitimar indebidamente una sucesión con personajes que están inconstitucionalmente ocupando sus cargos actuales, al haber integrado una ilegal planilla presidencial electoral no permitida por la Constitución de la República.

Como única solución constitucional viable que nos saque de esta crisis originada con la usurpación presidencial condenada por nuestra Constitución, y llevada a cabo con la complicidad punible de las Fuerzas Armadas, el Fiscal General y la Corte Suprema de Justicia, el instituto armado está irrenunciable como inevitablemente obligado a retomar su mandato constitucional, revirtiendo los efectos de la ilegal declaratoria de presidente electo en el pasado proceso electoral; haciendo imponer la obligatoriedad de la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia y la prohibición sobre quienes no pueden ser declarados presidentes de la República, y con ello hacer que la Presidencia de la República sea asumida por quien debió  constitucionalmente ser declarado presidente electo, al estar vigente para Juan Orlando Hernández Alvarado la prohibición constitucional contenida en el artículo 240.3 que le impide ser Presidente de la República. Ratificamos que para ello la Fuerzas Armadas no requieren autorización judicial por ser este un mandato directo de la misma Constitución de la República, no sometible a proceso judicial alguno.

Por lo tanto, y con fundamento en los artículos 40 numeral 1 y 375 de nuestra Carta Magna, que manda a todo ciudadano a velar porque se cumpla la Constitución de la República y a colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia, la ciudadanía debe emplazar enérgicamente al Jefe y todo el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas para que a la brevedad procedan a capturar al actual usurpador de la Presidencia de la República entregándolo a la autoridad para su juzgamiento; y en su lugar proceda a instalar al ciudadano que conforme a la Constitución obtuvo el mayor número de votos constitucionalmente válidos en el reciente proceso electoral, para que sea juramentado por el Juez de Letras de lo Penal de la Sección Judicial de Tegucigalpa, con fundamento en el artículo constitucional 244 párrafo segundo.

La ciudadanía entera está llamada irrenunciablemente a salir a la lucha y formular un  enérgico emplazamiento público a las Fuerzas Armadas hasta que éstas asuman el mandato constitucional que hasta la fecha han mantenido violado y por lo que continúan  incurriendo en la comisión del delito imprescriptible de Traición a la Patria recaído en quienes han conformado su Estado Mayor Conjunto desde la época del pasado proceso electoral hasta la fecha.

ALERTAS CON EL CONGRESO NACIONAL DE GRACIAS

(Melvin López Herrera)

De todos es sabido que para la semana del martes 11 de julio el Congreso Nacional se instalará en Gracias, Lempira, en donde además de resultar su costo de instalación ofensivo para esta sociedad calamitosa, donde la pobreza colinda con la muerte, tal instalación obedece a estrategias del partido de gobierno y algún sector de la oposición parlamentaria en contubernio.

Efectivamente en Gracias no se cuenta con la pizarra electrónica con la que, a pesar de manipulaciones que se le han hecho al momento de las votaciones, queda historia para archivos y para acciones judiciales el resultado de las votaciones cuando esa pizarra electrónica registra la participación de los diputados.

En Gracias, indudablemente la votación en las decisiones del Congreso se hará con la sola mano levantada, donde no se facilita y se manipula hasta con el mayor descaro el voto de los diputados.  Y siendo evidente la labor sucia y corrupta de la Junta Directiva en la conducción plenaria de ese Poder del Estado; no cabe duda que todo se manejará a la conveniencia política del partido de gobierno y los intereses compartidos con ciertas bancadas que conciertan en función de sus intereses y nunca en función de la nación.

Se ha dicho y se le ha dado la suficiente publicidad que uno de los temas son las reformas electorales, sobre las que el Partido Nacional unilateralmente se aproximó ante la Secretaría General de la OEA para presionar desde afuera la discusión en el Pleno de unas reformas jamás transparentadas ante la ciudadanía, que es en definitiva el sujeto de derecho de la debida conducción de procesos electorales.

No se sabe absolutamente cuál es el proyecto de reformas electorales que deberán ser discutidas en el Congreso; y como consecuencia de ello estamos más que seguros que se impondrá el interés del partido gobernante sobre las mismas; dejando aspectos vitales que necesariamente deben ser considerados dentro de unas verdaderas reformas electorales.  De lo contrario con simples maquillajes se quiere manejar los futuros procesos electorales que nos traerían como resultado la repetición perfeccionada del fraude operado en las elecciones generales de 2017, las que tanta tragedia y muerte dejaron como resultado.

Sería interesante confirmar si las reformas que se discutirán en el Congreso incluye la implantación de los MIC’s (micro identification code) en donde se evitaría al cien por ciento cualquier fraude material que se pretenda imponer con papeletas y actas electorales.

Los Mic’s (micro identification code), es un micro código de identificación -marca de agua digital- que se refleja en puntos de color amarillo en las actas y papeletas electorales que a simple vista son imperceptibles; pero que permanecen en dichas actas y papeletas. Ese micro código existente brinda información fidedigna respecto a: la máquina impresora, la fecha de impresión de las actas y papeletas, el micro número correlativo de cada impresión que se ha efectuado desde la primera; permitiendo identificar cualquier interrupción de secuencias numéricas de impresión; no respecto al número visible del acta o papeleta impresa sino al micro número que identifica cada impresión, y que está asociado a cada máquina de impresión. Al pretenderse una verificación selectiva o total de actas y papeletas respecto a su micro código de identificación (mic) puede confirmarse si ha habido reemplazo y sustitución de las mismas con ánimo fraudulento para alterar resultados electorales; basta con relacionar las máquinas impresoras con su correspondiente centro de impresión acreditado en los contratos suscritos por el Tribunal Supremo Electoral, ahora Consejo Nacional Electoral. Este mecanismo de verificación y control del proceso electoral convertido en reformas electorales; sería una de las manera de contraponerse anticipadamente a un fraude electoral.

Otro asunto que se ha dicho será agendado en el Congreso de Gracias es la improcedente reglamentación de la reelección, que en ningún momento ha sido autorizada en la Constitución, y que nos tiene actualmente con un gobierno de facto dirigido por quien desde la Presidencia de la República ha estado usurpando ese cargo.  A pesar del delito imprescriptible cometido por los magistrados de la Sala de lo Constitucional en 2015, los artículos que hacen referencia a la alternabilidad obligatoria en el ejercicio de la presidencia y la prohibición para ser elegido presidente los jefes superiores de las Fuerzas Armadas, los cuerpos de la Policía Nacional y de Seguridad del Estado; esos artículos se mantienen vigentes, por lo que la reelección al ser inconstitucional por ningún lado que se le busque puede ser objeto de reglamentación. La sola pretensión de introducir ese tema en el Congreso de Gracias hará incurrir en el delito de traición a la Patria a quien o quienes se atrevan a hacer ese intento.

La ciudadanía entera debería imponerse de inmediato prevenir que desde el Congreso vaya a oficializarse la burla al electorado con reformas a aprobarse y que desconocemos; donde se correo el irremediable riesgo que se instrumentalice mediante el proceso legislativo unas reformas hechas a la medida de la dictadura con afán único de perpetuarse en el Poder, como es la agenda del Partido Nacional, el más corrupto e impune en la vida política de la nación. Igualmente debe reaccionar con la pretendida reglamentación de la reelección, actualmente prohibida en nuestra Constitución.

El derecho a la insurrección que nos confiere la Constitución de la República no sólo nos lleva a luchar por devolverle el estado de derecho secuestrado a nuestra nación, sino también a prevenir cualquier atentado que se pretenda contra el remedo de democracia que se nos ha impuesto y la perpetuación de la dictadura pretendida por el partido de gobierno.

LA SALIDA DE JOH…UNA SOLUCION NECESARIAMENTE CONSTITUCIONAL

(Melvin López Herrera)

Desde el momento en que Juan Orlando Hernández y sus dos movimientos políticos internos dentro del Partido Nacional solicitaron ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) la inscripción de su precandidatura presidencial, se oficializaron ante ese órgano las respectivas oposiciones para que el TSE resolviera dentro del marco de la Constitución, fundamentalmente en torno a la alternabilidad obligatoria en el ejercicio de la Presidencia que manda su artículo 4 párrafo segundo; y su correspondiente 240 numeral 3 que prohíbe ser elegido Presidente los jefes superiores de las Fuerzas Armadas, los cuerpos de Policía y Seguridad del Estado.

Esa oposición previa fue resuelta simultáneamente y en forma negativa junto con la oficialización por parte del TSE de la inscripción de su precandidatura en violación a lo que dispone la Constitución de la República. Posteriormente los correspondientes recursos fueron desestimados por el TSE y la Corte Suprema de Justicia, resolviendo no conforme a derecho. Hasta aquí las Fuerzas Armadas debieron mantenerse observadoras de lo que ocurriría en el proceso; sencillamente porque la etapa inmediata eran las elecciones primarias en donde Juan Orlando dentro de su partido podría salir o no triunfante.

Cuando se llegó a la etapa de las elecciones generales, ya las Fuerzas Armadas habían recibido muchos escritos de grupos ciudadanos vigilantes del proceso, en donde se les advertía de su deber constitucional que les manda en su artículo 272 párrafo segundo, mantener el imperio de la Constitución y garantizar la alternabilidad en la presidencia de la República; deber que para su cumplimiento no requiere de orden judicial, por ser un mandato expreso y directo de nuestra Constitución.  Las Fuerzas Armadas, bajo las autoridades del momento, ignoraron ese mandato, al igual que el legítimo reclamo que les fue oficialmente formulado, y permitieron el curso del proceso.

Transcurrido el día D de las elecciones generales, teniendo información del TSE de los resultados de los escrutinios, y antes de ser emitida la ilegal Declaratoria de Presidente electo, las Fuerzas Armadas debieron prepararse para actuar si se daba tal Declaratoria, y en su caso asumir su mandato constitucional interviniendo el proceso para imponer la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia.  Las Fuerzas Armadas se llamaron a la inacción convirtiéndose su mando superior, por cómplices, en responsables en la comisión del delito imprescriptible de traición a la Patria.  En estas circunstancias las Fuerzas Armadas, en las personas de su mando superior, son los mayores responsables de la imposición e instalación de un gobierno usurpador; con lo que se rompió el orden constitucional, convirtiéndose ese hecho en un invisibilizado golpe de Estado al Ejecutivo facilitado por las mismas Fuerzas Armadas, que no obligaron a la “alternabilidad” constitucionalmente dispuesta.

Esa situación de usurpación por el actual gobierno ha llegado a extremos con impredecibles consecuencias, tras la ejercitación del derecho a la insurrección popular que garantiza la Constitución en su artículo 3.  El gobierno usurpador apoyándose en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional está dispuesto a toda cosa a repeler ese derecho constitucional a la insurrección popular, llegando con ello a provocar una espiral crisis política y de gobernabilidad en donde podrían arriesgarse vidas humanas.

Ante las circunstancias en que se está manifestando crecientemente ese descontento del pueblo sin distingos políticos, la solución a esta crisis sólo tiene una salida…. la salida de Juan Orlando del cargo que actualmente usurpa.  Pero en este caso no se puede pensar ni admitir el procedimiento de la sustitución constitucional que dispone su artículo 242… la cadena sucesoria de Designados, presidente del Congreso Nacional y de la Corte Suprema de Justicia.  Sostenemos categóricamente que en este caso no aplica tal procedimiento, pues jamás por esa vía se podría legitimar lo ilegítimo. El pretender la implantación de ese procedimiento equivale ni más ni menos a dar un nuevo golpe de Estado al Ejecutivo, al que las Fuerzas Armadas no deben prestarse.

Si se hubiera evitado la ilegal declaratoria de presidente electo recaída ilegalmente en Juan Orlando… si las Fuerzas Armadas hubieran cumplido con el mandato constitucional de hacer prevalecer la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia, otra planilla presidencial estaría ocupando la presidencia de la República, y sólo con esta planilla legítima habría procedido, de darse el caso, el procedimiento de sustitución constitucional que dispone el artículo 242 de la Carta Magna… jamás con la actual planilla usurpadora.

¿Qué procede entonces ante la crisis actual? Ni más ni menos que las Fuerzas Armadas están llamadas a restablecer el orden constitucional conforme al mandato vigente del artículo 272 párrafo segundo.  Siendo que está vigente la prohibición para ser elegido presidente conforme al artículo 240 numeral 3 ya citado; los votos que resultaron a favor de Juan Orlando en el proceso electoral pasado son votos constitucionalmente nulos y sin ningún valor jurídico independientemente del volumen adquirido. Apartado constitucionalmente Juan Orlando del Proceso, el legítimo ganador en las elecciones generales es indiscutiblemente Salvador Nasralla con su planilla presidencial.  En consecuencia el es quien debería estar ejerciendo la presidencia de la República.

Si las Fuerzas Armadas decidieran borrar su pecado como institución, en cumplimiento al mandato de 272 párrafo segundo constitucional; están entonces irrenunciablemente obligadas a imponer la “alternabilidad” que en su momento  desobedecieron mantener como mandato y en consecuencia la separación de Juan Orlando y su planilla impone innegablemente que la cabeza del Ejecutivo corresponde a Salvador Nasrralla junto con su planilla presidencial.  La salida de Juan Orlando no conduce, en las circunstancias en que de facto se ha convertido en jefe del Ejecutivo, a pretender la disposición del artículo 242 constitucional.  Tampoco es constitucionalmente válida una junta o triunvirato… todas estas inaceptables opciones  darían lugar a otro golpe de Estado al Ejecutivo; haciendo irrecuperable el ausente estado de derecho y orden constitucional; y en las Fuerzas Armadas particularmente en la persona de sus mandos superiores recaería la correspondiente responsabilidad penal en este caso.

Las Fuerzas Armadas deberán ser muy cuidadosas en su ineludible cumplimiento de su mandato constitucional.  Sus altos mandos no deben continuar en su actual condición de violadores de la Constitución hasta mantenerse incurriendo en el imprescriptible como inamnistiable delito de traición a la Patria.  Están llamadas constitucionalmente y sin requerir de orden judicial a restablecer el mandato de la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia de la República.  Y deberán tener presente que si en su oportunidad se hubieren mostrado obedientes a la Constitución, habrían impedido la violación a la “alternabilidad en la presidencia de la República”  que ha llevado a la usurpación actual de ese poder del Estado; en donde quien legítimamente debe ocuparlo es Salvador Alejandro Cesar Nasrralla Salum, por ser él quien constitucionalmente obtuvo la mayoría de la votación jurídicamente válida en la elecciones generales de 2017.

SE TAMBALEA JOH….PERO EL DIABLO NUNCA DUERME

(Melvin López Herrera)

 La insurrección viene y nadie la detiene.  Este es un derecho constitucional, comprendido en el artículo 3 de nuestra Carta Magna por el que el pueblo ejerce su legítima desobediencia a un gobierno usurpador.  Entiéndase por pueblo la integración de todas la fuerzas políticas, sociales, económicas y tantas otras que no deben rehuir a su responsabilidad de defender y preservar la soberanía popular, y jamás deberán mostrarse indiferentes, complacientes y hasta coludidas con quienes desde un estado de inconstitucionalidad impuesta por la fuerza de las armas han secuestrado la institucionalidad, colocando y sosteniendo peones incondicionales y sumisos en los órganos e instituciones del Estado encargadas de hacer prevalecer el derecho, la justicia y sobre todo el imperio de la Constitución.

El recorrido de Juan Orlando por la jefatura de facto del Ejecutivo, pese a tener el blindaje que le ofrecen las Fuerzas Armadas y el Gobierno de los Estados Unidos de América, por intermedio de su embajada, y las fuerzas económicas que velan por sus intereses asociados con -o amenazado por- el gobierno; lejos de fortalecerse se ha ido irremediablemente debilitando.  Y es que un gobierno usurpador, por mucha maniobra que ejecute, no puede sostenerse en el tiempo tras el despertar de un pueblo que, transitando de un estado de miedo al de valentía, ejerce irrenunciablemente su derecho constitucional a la insurrección.

Actualmente Juan Orlando y su séquito ante la forma dictatorial en que está conduciendo las cosas de Estado tomando en cuenta que ejerce hegemonía sobre todos los poderes e instituciones del Estado, están siendo enfrentados desde varios ángulos por diferentes fuerzas inclusive religiosas las que están conscientes que no puede postergarse ni un solo segundo el urgente rescate de la nación y la urgente recuperación del estado de derecho por el cual debemos regirnos todos sin excepción alguna.

La fuerte oposición y resistencia que ha encontrado en la “Plataforma por la Defensa de la Salud y la Educación Gratuitas”, movimiento genuino cuya lucha está inspirada en declaraciones constitucionales como la de su artículo 59 donde se aclama a la persona humana con el fin supremo de la sociedad y el Estado, siendo obligación de todos el protegerla… obligación de la que jamás debe desligarse el Estado, está haciendo retroceder al régimen en su pretensión de imponerse dictatorialmente al pueblo.

Los intentos desde el Estado de transitar hacia la privatización de la educación y la salud ha provocado el surgimiento de la lucha de los gremios de docentes y profesionales de la medicina, desde luego con el apoyo y calor popular, para hacer retroceder al gobierno usurpador en algunas decisiones que habían sido tomadas por medio de unos decretos ejecutivos y hasta legislativos.  Tras los efectos de esa lucha algunos empresarios, sobre todo los de la costa norte, se han empezado  a desmarcar, pronunciándose en desacuerdo con el gobierno y advirtiendo que las circunstancias actuales pueden llevar a indeseables situaciones de mayor peligro y efecto en vida de la nación.

A lo anterior se ha sumado el pronunciamiento de los obispos de Honduras a través de la Conferencia Episcopal donde se hacen señalamientos puntuales. La Iglesia en su mensaje hace eco de la situación de calamidad de la mayoría de la población contrastada de forma impotente contra la corrupción focalizada en las diferentes instituciones del Estado, desde la forma en que se legisla para proveernos de leyes protectoras de la corrupción y la delincuencia,  la forma en que se sigue administrando la cosa pública, hasta la forma desproporcionada con la que los cuerpos de policía (civil y militar) pretender imponer orden ante las protestas populares.

Es plausible la fortaleza con que se ha mantenido la plataforma defensora de la salud y la educación, pese al intento del gobierno por debilitarla pues, como Juan Orlando nunca duerme, desde el Ejecutivo se ha pretendido montar unas mesas de diálogo integrándolas con algunos personajes a los que el mismo gobierno los ha llevado a los tribunales y ahora les incorpora al “diálogo” con el único fin de avalar decisiones en las mesas que al final serán modelos impuestos por el gobierno mismo.  Es lamentable que desde la cooperación internacional se estén acreditando representantes ante esas mesas, aún estando conscientes que las mismas han sido integradas con  “representantes” gremiales que no tienen la autorización de sus bases.

Pero como ciudadanos obligados a no desconocer nuestros deberes con la Patria, desde los diferentes gremios y sectores, no debemos continuar automarginándonos de nuestra responsabilidad constitucional de devolverle el estado de derecho a nuestra Honduras.

Así los empresarios no deben conducir su actividad lucrativa por sobre el interés nacional encaminado al sostenimiento de la democracia, al fortalecimiento y reafirmación de la soberanía que, conforme al artículo 2 constitucional, corresponde irrenunciablemente al pueblo.

Los periodistas -llámeseles reporteros, directores y conductores de programas de debate y noticiosos- deben estar conscientes que individual y gremialmente constituyen las venas comunicantes del cuerpo social, el puente de la identidad nacional, el vehículo informativo de la realidad nacional. Cualquier sometimiento a las presiones de los dueños de medios y del gobierno les volverá históricamente responsables del incierto  destino de nuestras futuras generaciones.  No deben permanecer silenciados ni mantenerse como informadores pasivos de los lamentables acontecimientos en la conducción de la nación por parte de quienes se enquistan, hasta inconstitucionalmente, en las diferentes instituciones del Estado.

La Iglesia, sobre todo la evangélica que se ha identificado con el gobierno usurpador, debe sostener la antorcha de luz del evangelio; denunciando todo le que esté mal hecho desde las estructuras del Estado y anunciando la esperanza que debe prevalecer en el pueblo para la reconstrucción de nuestra nación a la que estamos llamados todos.

No debemos olvidar que Juan Orlando se está rifando su propia libertad personal, y hará lo que tenga que hacer para que la justicia que se imparte a nuestros connacionales desde el exterior nunca le abarque a él.  Obvio… dentro de sus planes personales está el definitivo blindaje que puede asegurarse desde las Fuerzas Armadas donde él es su máxima autoridad.  Si pierde ese apoyo se considerará automáticamente desprotegido y obligado a responder a la justicia, por el asalto perpetrado al Ejecutivo, hasta la eventual vinculación ante la jurisdicción americana con la actividad ilícita por la que esta siendo sometido a la justicia su hermano Tony.

Y ante ese riesgo no descartemos que pretenda inclusive prolongar su dictadura más allá del período actual.  Para ello deberá cuidar que el control de las Fuerzas Armadas esté ejercido por sus incondicionales. Y siendo que en el mes de diciembre vendrán cambios en la institución castrense, no descartemos que pretenda hacer un nuevo salto de promociones, entregando el control y mando de la institución a la promoción 26, y tras ello con la posibilidad que su primo actualmente comandando la Fuerza Aerea pase a ser el nuevo Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

Es por eso que la insurrección popular debe fortalecerse, mantenerse compacta y decidida a la reconstrucción de la nación devolviéndole el estado de derecho y liberando a la institucionalidad del secuestro a que la ha sometido el actual jefe de facto del Ejecutivo. Y Las Fuerzas Armadas, cuya cúpula pasada y actual desobedeció el mandato constitucional que le impone el artículo 272 respecto a la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República, debe saber que repeler el derecho a la insurrección popular constituye también delito de traición a la Patria.

SE TAMBALEA JOH….PERO EL DIABLO NUNCA DUERME

(Melvin López Herrera)

La insurrección viene y nadie la detiene.  Este es un derecho constitucional, comprendido en el artículo 3 de nuestra Carta Magna por el que el pueblo ejerce su legítima desobediencia a un gobierno usurpador.  Entiéndase por pueblo la integración de todas la fuerzas políticas, sociales, económicas y tantas otras que no deben rehuir a su responsabilidad de defender y preservar la soberanía popular, y jamás deberán mostrarse indiferentes, complacientes y hasta coludidas con quienes desde un estado de inconstitucionalidad impuesta por la fuerza de las armas han secuestrado la institucionalidad, colocando y sosteniendo peones incondicionales y sumisos en los órganos e instituciones del Estado encargadas de hacer prevalecer el derecho, la justicia y sobre todo el imperio de la Constitución.

El recorrido de Juan Orlando por la jefatura de facto del Ejecutivo, pese a tener el blindaje que le ofrecen las Fuerzas Armadas y el Gobierno de los Estados Unidos de América, por intermedio de su embajada, y las fuerzas económicas que velan por sus intereses asociados con -o amenazado por- el gobierno; lejos de fortalecerse se ha ido irremediablemente debilitando.  Y es que un gobierno usurpador, por mucha maniobra que ejecute, no puede sostenerse en el tiempo tras el despertar de un pueblo que, transitando de un estado de miedo al de valentía, ejerce irrenunciablemente su derecho constitucional a la insurrección.

Actualmente Juan Orlando y su séquito ante la forma dictatorial en que está conduciendo las cosas de Estado tomando en cuenta que ejerce hegemonía sobre todos los poderes e instituciones del Estado, están siendo enfrentados desde varios ángulos por diferentes fuerzas inclusive religiosas las que están conscientes que no puede postergarse ni un solo segundo el urgente rescate de la nación y la urgente recuperación del estado de derecho por el cual debemos regirnos todos sin excepción alguna.

La fuerte oposición y resistencia que ha encontrado en la “Plataforma por la Defensa de la Salud y la Educación Gratuitas”, movimiento genuino cuya lucha está inspirada en declaraciones constitucionales como la de su artículo 59 donde se aclama a la persona humana con el fin supremo de la sociedad y el Estado, siendo obligación de todos el protegerla… obligación de la que jamás debe desligarse el Estado, está haciendo retroceder al régimen en su pretensión de imponerse dictatorialmente al pueblo.

Los intentos desde el Estado de transitar hacia la privatización de la educación y la salud ha provocado el surgimiento de la lucha de los gremios de docentes y profesionales de la medicina, desde luego con el apoyo y calor popular, para hacer retroceder al gobierno usurpador en algunas decisiones que habían sido tomadas por medio de unos decretos ejecutivos y hasta legislativos.  Tras los efectos de esa lucha algunos empresarios, sobre todo los de la costa norte, se han empezado  a desmarcar, pronunciándose en desacuerdo con el gobierno y advirtiendo que las circunstancias actuales pueden llevar a indeseables situaciones de mayor peligro y efecto en vida de la nación.

A lo anterior se ha sumado el pronunciamiento de los obispos de Honduras a través de la Conferencia Episcopal donde se hacen señalamientos puntuales. La Iglesia en su mensaje hace eco de la situación de calamidad de la mayoría de la población contrastada de forma impotente contra la corrupción focalizada en las diferentes instituciones del Estado, desde la forma en que se legisla para proveernos de leyes protectoras de la corrupción y la delincuencia,  la forma en que se sigue administrando la cosa pública, hasta la forma desproporcionada con la que los cuerpos de policía (civil y militar) pretender imponer orden ante las protestas populares.

Es plausible la fortaleza con que se ha mantenido la plataforma defensora de la salud y la educación, pese al intento del gobierno por debilitarla pues, como Juan Orlando nunca duerme, desde el Ejecutivo se ha pretendido montar unas mesas de diálogo integrándolas con algunos personajes a los que el mismo gobierno los ha llevado a los tribunales y ahora les incorpora al “diálogo” con el único fin de avalar decisiones en las mesas que al final serán modelos impuestos por el gobierno mismo.  Es lamentable que desde la cooperación internacional se estén acreditando representantes ante esas mesas, aún estando conscientes que las mismas han sido integradas con  “representantes” gremiales que no tienen la autorización de sus bases.

Pero como ciudadanos obligados a no desconocer nuestros deberes con la Patria, desde los diferentes gremios y sectores, no debemos continuar automarginándonos de nuestra responsabilidad constitucional de devolverle el estado de derecho a nuestra Honduras.

Así los empresarios no deben conducir su actividad lucrativa por sobre el interés nacional encaminado al sostenimiento de la democracia, al fortalecimiento y reafirmación de la soberanía que, conforme al artículo 2 constitucional, corresponde irrenunciablemente al pueblo.

Los periodistas -llámeseles reporteros, directores y conductores de programas de debate y noticiosos- deben estar conscientes que individual y gremialmente constituyen las venas comunicantes del cuerpo social, el puente de la identidad nacional, el vehículo informativo de la realidad nacional. Cualquier sometimiento a las presiones de los dueños de medios y del gobierno les volverá históricamente responsables del incierto  destino de nuestras futuras generaciones.  No deben permanecer silenciados ni mantenerse como informadores pasivos de los lamentables acontecimientos en la conducción de la nación por parte de quienes se enquistan, hasta inconstitucionalmente, en las diferentes instituciones del Estado.

La Iglesia, sobre todo la evangélica que se ha identificado con el gobierno usurpador, debe sostener la antorcha de luz del evangelio; denunciando todo le que esté mal hecho desde las estructuras del Estado y anunciando la esperanza que debe prevalecer en el pueblo para la reconstrucción de nuestra nación a la que estamos llamados todos.

No debemos olvidar que Juan Orlando se está rifando su propia libertad personal, y hará lo que tenga que hacer para que la justicia que se imparte a nuestros connacionales desde el exterior nunca le abarque a él.  Obvio… dentro de sus planes personales está el definitivo blindaje que puede asegurarse desde las Fuerzas Armadas donde él es su máxima autoridad.  Si pierde ese apoyo se considerará automáticamente desprotegido y obligado a responder a la justicia, por el asalto perpetrado al Ejecutivo, hasta la eventual vinculación ante la jurisdicción americana con la actividad ilícita por la que esta siendo sometido a la justicia su hermano Tony.

Y ante ese riesgo no descartemos que pretenda inclusive prolongar su dictadura más allá del período actual.  Para ello deberá cuidar que el control de las Fuerzas Armadas esté ejercido por sus incondicionales. Y siendo que en el mes de diciembre vendrán cambios en la institución castrense, no descartemos que pretenda hacer un nuevo salto de promociones, entregando el control y mando de la institución a la promoción 26, y tras ello con la posibilidad que su primo actualmente comandando la Fuerza Aerea pase a ser el nuevo Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

Es por eso que la insurrección popular debe fortalecerse, mantenerse compacta y decidida a la reconstrucción de la nación devolviéndole el estado de derecho y liberando a la institucionalidad del secuestro a que la ha sometido el actual jefe de facto del Ejecutivo. Y Las Fuerzas Armadas, cuya cúpula pasada y actual desobedeció el mandato constitucional que le impone el artículo 272 respecto a la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República, debe saber que repeler el derecho a la insurrección popular constituye también delito de traición a la Patria.