(Melvin Lòpez Herrera)
A pocos días de haber inaugurado su gobierno, el presidente de Honduras realiza su primer viaje a los Estados Unidos de América. Se dice que este no es un viaje de carácter oficial, sino que más bien es una invitación personal de Donald Trump para reunirse en Mar-a-Lago, la residencia particular del gobernante del norte.
Con lo poco o casi nada que se sabe de la agenda que se desarrollará con la visita del gobernante hondureño, se ha estado especulando sobre los posibles temas que podrían ser traídos a la mesa de pláticas entre ambos personajes.
Esta mañana en un foro matutino de la capital se habló ampliamente sobre los asuntos de interés que podrían estar en el menú de las conversaciones entre ambos gobernantes, haciéndose énfasis en lo que tenga que ver con aquello que impulse la economía y el desarrollo de nuestro país. Se habló en el foro que el presidente hondureño podría llevar en su agenda el tema de la reducción de los aranceles, que ha sido el arma extorsionadora de Trump hacia los demás países en su segundo mandato. También se habló de llevarle al gobernante americano un mensaje sobre la seguridad jurídica a imperar en nuestro país como base para incentivar la inversión extranjera en nuestro territorio, lo que al materializarse favorecería en cierta medida resolver el actual problema del desempleo de muchos hondureños y por añadidura la desmotivación de nuestros connacionales a emigrar hacia el coloso del norte.
Algo que se dejó planteado en el foro, tan claro como innegable, es que la personalidad de Donald Trump es eminentemente transaccional; actitud que asume en todos sus asuntos en el plano personal y como gobernante. En tal sentido el presidente Asfura deberá tener presente que se estará reuniendo con un personaje del que no se puede esperar que le reciba tan sólo para regalarle confites sin nada a cambio. Al contrario, el gobernante del norte de entrada será categórico al plantear lo que quiere, pide y espera del gobierno hondureño… después verá cómo podrá corresponder a su invitado con la agenda con que éste le visite.
No podemos olvidar -y se mencionó con énfasis en el foro de esta mañana- que días antes de las elecciones de noviembre Trump (olvidándose del principio universal de la autodeterminación de lo pueblos) intervino en el proceso propio de los hondureños al adelantar que, de los tres candidatos presidenciales, con Nasry Juan Asfura Zablah era con quien estaría dispuestos a colaborar en su mandato. Posteriormente, después de las elecciones dijo que él le había ayudado a Asfura a ganar las elecciones… que las ganó después de estar ocupando el tercer puesto dentro de las preferencias electorales. Y como conclusión de lo sostenido por el moderador en ese foro -tal como él lo reconoce- sin la participación intervencionista de Trump el resultado oficial de las elecciones de noviembre habría sido otro. Y como lo sostiene con sabiduría el dicho popular: «No hay almuerzo gratis».
De esas declaraciones de Trump podríamos asumir que, en esta “invitación-visita no oficial” de mañana sábado, ya Trump podría tener diseñado el torniquete con el que podría conducir la reunión con el gobernante hondureño… (eso lo ha hecho con todos los gobernantes con quienes se reúne). ¿Con qué entre otras cosas podría Trump comprometer al gobernante hondureño?: 1) indudablemente un decisoria como efectiva política a lo interno de nuestro país para frenar la migración hacia los Estados Unidos de América; 2) también indudablemente, un más efectivo combate al narco tráfico en nuestro territorio ya que los Estados Unidos de América ha sido incapaz de combatirlo con efectividad en el suyo propio; 3) probablemente una segunda base militar en Honduras (ya ha habido intentos en el pasado) para afianzar un mayor control regional de los Estados Unidos sobre Latinoamérica, como objetivo de Trump en su segundo mandato en su país junto a su doctrina Monroe; 4) seguramente una presión para revertir los efectos de la sentencia de la Sala de lo Constitucional, mediante la cual se le declararon efectos ex tunc en la anulación de la ilegal reforma constitucional con la que se violentó nuestra Constitución (en un gobierno nacionalista) al permitir las Zede, que no son otra cosa que la instalación de otros Estados dentro de nuestro propio Estado.
Estaremos esperando declaraciones del presidente Asfura al regreso de su viaje a los Estados Unidos de América. Pero por sobre todo estemos pendientes de las preguntas que le formulen los periodistas y su respuesta… por sobre todo la que no se deberá obviar con relación a lo de las Zede.
Febrero 6 de 2026