LA PRESIDENCIA DEL CONGRESO NACIONAL

(Melvin López Herrera)

Ya con la Declaratoria de las elecciones generales es oficial la lista de funcionarios electos en los tres niveles electorales, quienes asumirán sus cargos públicos para un nuevo cuatrienio.

Ahora el Congreso Nacional, por medio de sus diputados electos, tendrá la tarea de elegir su Junta Directiva provisional y posteriormente su Junta Directiva en propiedad dentro de ese Poder del Estado.

Ha sido una práctica habitual -no lo establece la Constitución- que la presidencia del Congreso Nacional sea ejercida por un diputado del partido ganador en las elecciones generales. Tras las elecciones de 2005 donde el ganador fue el Partido Liberal hubo un intento de negociación donde se pretendía que la presidencia del Congreso Nacional fuera ejercida por el nacionalista Carlos Katán.  Ese intento no prosperó por decisión firme de los diputados liberales del momento, habiéndose asignado la presidencia a Roberto Micheletti.

Aunque desde aquella época se ha mantenido la ya referida costumbre, en la actualidad hay señales de estarse promoviendo negociaciones inter partidos básicamente entre los tradicionales,  para que en esta oportunidad y tomando en cuenta que ambos partidos de la actual oposición obtuvieron el mayor número de votos, se llegue a acordar que la presidencia del Congreso se le otorgue a un diputado del Partido Liberal; aunque también al interior del Partido Nacional ya se tiene también en mente que un diputado de su bancada -con nombre y apellido- debería asumir la presidencia del Congreso.

Dentro del Partido Liberal se ha escuchado sobre la materialización de un previo pacto mediante el cual se convino que el diputado Samuel García -ahora electo por Olancho- renunciaría a su cargo para cedérselo a Jorge Calix quien siempre ha tenido aspiraciones para dirigir el Congreso Nacional, debiendo este último ser escogido y propuesto por el Partido Liberal; mencionándose que ese es el procedimiento reglado para la sustitución de diputados electos que renuncien a su cargo.  Al respecto es meritorio reflexionar lo que dispone nuestra Constitución en su artículo 198 numeral 5, que manda que para ser diputado se debe haber nacido en el departamento por el cual se postula o se debe haber residido en él por lo menos en los últimos cinco años anteriores a la fecha de la convocatoria a elecciones; es decir entre septiembre de 2019 a septiembre de 2024 tomando en cuenta que en esta última fecha fue la convocatoria a elecciones primarias.  Es de público conocimiento que don Jorge Calix no es originario del departamento de Olancho ni tampoco ha sido vecino de ese departamento entre septiembre de 2019 y septiembre de 2024 ni posteriormente a esa última fecha… Y la Constitución de la República está por sobre cualquier ley ordinaria, especial o cualquier reglamento; en este caso en materia electoral. Y aunque en esta ocasión particular no se estaría eligiendo sino que sustituyendo, debe mantenerse vigente ese principio contenido en el precepto constitucional señalado… no se puede representar a un departamento sin ser nativo ni haber residido en él.

Dentro del mismo Partido Liberal se ha escuchado también la pretensión de que Iroshka Elvir sea la otra posible visionada como la aspirante a la presidencia del Congreso Nacional.  Independientemente de los probables méritos que pudiérasele reconocer a la diputada electa Iroshka para tan honroso como delicado cargo pese a su breve por temprano recorrido como parlamentaria; quiérase o no -bien o mal fundamentados- nos llevaría a relacionar esa posibilidad en su persona con la situación particular de la actual presidente de la República respecto a su “asesor presidencial”, al considerar que Iroshka es la esposa del ex candidato presidencial no favorecido en las generales.

Del otro lado, dentro del Partido Nacional y pensándose en la tradición o la costumbre comentada al inicio, de que la presidencia del Congreso Nacional debe recaer en un diputado del partido ganador en la generales, hasta ahora la persona más sonada es el diputado Tomás Zambrano de quien, si bien podría tener la “habilidad necesaria” para asumir la responsabilidad de conducir el Congreso Nacional desde la presidencia en la Junta Directiva, es importante -antes de avalarle con el voto parlamentario- revisar su recorrido político como diputado, sobre todo durante el tiempo de la dictadura nacionalista, para confirmar si sería o no la persona indicada, tomando en cuenta sus virtudes o contra virtudes cuando decidió con su accionar y su voto el destino que se le impuso a la patria durante esa época parlamentaria. Posiblemente pueda haber dentro del Partido Nacional otras personalidades dentro de su bancada, que pueda garantizar una inequívoca selección de quién debería presidir la Junta Directiva del Congreso Nacional para este nuevo cuatrienio; nunca para conveniencia o beneficio del Partido Nacional en el poder, sino para la imprescindible como impostergable necesidad que desde el Congreso Nacional se edifique en respuesta a la confianza que el pueblo depositó en sus 128 diputados más sus suplentes. Igual posibilidad podría explorarse dentro de otras figuras parlamentarias en la bancada liberal.

Nunca esperaremos que el regreso mayoritario del Partido Nacional al Congreso Nacional sea una repetición de lo que ya fue y lo que nos dejó con su poder hegemónico en aquella oscura época…  Se necesita un Congreso con una nueva cara, y construyendo el equilibrio en la recta conducción del Estado y en el bienestar de la nación entera.

Enero 8, 2026

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