(Melvin López Herrera)
Sobre las recientes declaraciones de Trump acerca del proceso electoral del domingo 30, pareciera que sus efectos se podrían dar en el cambio de decisiones de los votantes que inclinaría la balanza electoral hacia el extremo opuesto al que aparentemente se venía dando. Mucho se ha comentado informalmente y hasta formalmente a través de los medios de comunicación social que, con ello Trump ha decido previamente quien de los candidatos presidenciales de oposición debería ser el que alcanzaría el beneplácito de su gobierno, y con el que estaría desde ya dispuesto a manejar una excelente relación; desde luego sin adelantar concretamente algún posible giro positivo de la nación del norte hacia Honduras. Y al final entenderle que nos dice «voten por el que a mí me parece».
Todo lo que hasta ahora se ha comentado a lo interno es el posible terremoto electoral que provocarán las declaraciones de Trump en los resultados de las elecciones generales; donde uno de los candidatos presidenciales de oposición podría salir “trasquilado” y el otro catapultado hacia el trono y sin un mayor esfuerzo adicional propio con ese empujoncito de quien se considera el amo de su nación y del mundo.
Las declaraciones de Trump deben llevarnos obligadamente a reflexionar más allá de un simple resultado en las urnas. ¿Acaso se nos olvida el precepto con el que nuestra Constitución muestra su carta de presentación ante el mundo? Su artículo 1 es más que claro como elocuente al declarar a nuestra nación como soberana, libre e independiente. ¿Qué hace entonces Trump interviniendo el destino político de los hondureños, mismo cuyo recorrido democrático está claramente definido en nuestra Constitución y nuestra ley electoral, teniéndoselo como reservado exclusivamente a los hondureños?… ¿En qué queda nuestra soberanía, nuestra libertad y nuestra independencia?.
Tenemos tan recientes como inolvidables las intervenciones de diferentes gobiernos americanos en la vida política de nuestra nación. Basta con recordar cómo para las elecciones de 2017 la encargada de negocios de Estados Unidos en Honduras, Heide Fulton, intervenía abiertamente el Tribunal Supremo Electoral como si fuera su casa, sometiendo a sus magistrados. Y al final, desconociendo el fraude y la prohibición constitucional a la reelección, reconocieron a Juan Orlando como presidente electo. Más tarde en el actual gobierno de Libre, la embajadora Dogu, desconociendo el mandato de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, estuvo inmiscuyéndose en forma reiterada en asuntos que no le estaban permitidos, empezando por una anunciada revisión a los contratos de energías eléctrica por reconsiderarse con las energéticas… Y ahora Trump indicándonos sutilmente por quién deberíamos votar este 30 de noviembre.
Lo de Trump con sus declaraciones no es otra cosa que imponernos un gobierno a la medida de él. Antes se ordenaban golpes de Estado; ahora “se nos sugiere” por quién votar.
Sólo nos queda preguntarnos: ¿habrá algo por concesionar a cambio de la bendición de Trump?… nunca se sabe!… no hay almuerzo gratis.
Noviembre 28, 2025