(Melvin López Herrera)
A medida que nos estamos aproximando al 30 de noviembre, cuando en un mundo civilizado y con honestidad política los pueblos (y con ellos sus partidos políticos) deben acudir dentro de la mayor armonía ciudadana a escoger democráticamente sus nuevas autoridades; acá, en nuestra triste Honduras la institucionalidad electoral, lamentablemente intervenida por los partidos políticos de cualquier bando, se está viendo sometida y nos está sometiendo, más que a un distanciamiento entre hondureños, a una interminable “guerra” con ánimos desastrosos para la nación.
Con las zancadillas y triquiñuelas que acostumbran los politiqueros desde sus partidos, y alcanzando en este caso al Consejo Nacional Electoral (CNE) y al Tribunal de Justicia Electoral (TJE), el actual proceso está siendo empañado con lamentables consecuencias y sometido a trascendencias inmensurables; situación que no es deseada por ningún punto por la mayoría ciudadana que pretende el 30 de noviembre escoger para sí un país diferente… un mejor país.
El día de ayer 22 de octubre, en un foro televisivo matutino en esta capital tuvo participación el Consejero Marlon Ochoa, del CNE. Ahí, dentro del desarrollo del foro, se retomó el caso del conflicto actual con la pretendida ilegal inscripción de Jorge Calix dentro de la planilla parlamentaria por el departamento de Olancho. Ese conflicto tiene enfrentado al TJE con el CNE, por la decisión correcta de este último al no admitirse la pretendida inscripción de Calix y la aparente intención de que desde el TJE se le dé vuelta a aquella resolución. Y con ello arriesgando a caer en la paralización del actual proceso electoral.
Marlon -más como activista de Libre que como Consejero del CNE- defendió la inadmisión de la ilegal pretensión de Calix y del Partido Liberal. Y sostenemos que más como activista porque, cuando el moderador del foro le opuso la inscripción de Rodolfo Augusto Padilla Sunseri al ser inscrito por el CNE como candidato por Libre a Alcalde de San Pedro Sula, la respuesta de Marlon -la que entenderíamos ya como activista de Libre- fue que para los alcaldes los requisitos son distintos de los de los diputados… y Padilla Sunseri cumplió con los requisitos. (Ver el segmento de ese debate del minuto 19:50 al 21:00).
Nuestra Ley Electoral de Honduras en su artículo 213 establece que para las elecciones generales se inscribirán los candidatos que resultaren electos en el proceso electoral primario. Luego, para el proceso electoral primario, en su artículo 183 enuncia los requisitos para ser candidatos a cargos de elección popular. Uno de los requisitos para ser diputado es “haber nacido en el departamento del cual se postula o haber residido en él, por lo menos los últimos cinco (5) años anteriores a la fecha de convocatoria a elecciones” (¿Jorge Calix en Olancho?). En el mismo artículo, entre los requisitos para ser miembro de una corporación municipal es “ser hondureño nacido en el municipio por el cual se le postula o estar residiendo consecutivamente en el mismo por más de cinco (5) años” (¿Padilla Sunseri en San Pedro Sula?).
Estos dos cargos de elección popular contienen inequívocamente los mismos requisitos en cuanto a origen y vecindad de los aspirantes… no hay diferencia alguna. Además, en el caso particular de Jorge Calix quien participó en las primarias de marzo de este año, éste tiene prohibición para participar en las elecciones generales (sea o no vecino de Olancho o de cualquier otro departamento), todo conforme al artículo 115 numeral 10 de la Ley Electoral de Honduras.
Sabiendo en demasía el impedimento para Jorge Calix, revisemos la situación particular de Padilla Sunseri: 1) tiene D.N.I. 0801, siendo con ello originario de Francisco Morazán; 2) ha estado ausente del país, y por más de cinco años tras haberse introducido un proceso judicial en su contra; habiendo regresado a su suelo patrio hasta cuando en el actual gobierno el Congreso emitió un decreto de amnistía… Y la ley electoral no hace referencia alguna a excepciones circunstanciales en el caso de ausencias de vecindad. En consecuencia, contrario a lo que sostuvo Marlon Ochoa (como activista político de Libre), Padilla Sunseri ha tenido impedimento legal para haber participado en las primarias y continuar participando actualmente como candidato a la alcaldía de San Pedro Sula; por ser originario de Francisco Morazán y no haber residido los últimos cinco años en San Pedro Sula… Marlon Ochoa le mintió al pueblo, contundentemente.
En cuanto a esa inscripción ilegal de Padilla Sunseri -con derecho a exigir respuesta de Marlon Ochoa, del CNE colegiadamente, y de Libertad y Refundación- no preguntamos: ¿hubo colusión de los consejeros al admitir tal inscripción?; ¿Por qué la oposición política del CNE (así debe considerársele) cedió ante esa ilegal pretensión de inscripción?; ¿qué negociaciones pudo haber alcanzado Libre con los consejeros de oposición del CNE para lograr la ilegal inscripción de Padilla Sunseri?; en el “dando y dando” -tras bastidores- ¿qué pudo obtenerse y qué pudo darse entre los partidos políticos mayoritarios como pretendientes “jefes supremos” del CNE?… Y en cuanto al caso de Jorge Calix, ¿qué se podría estar negociando en pro de esa ilegal candidatura, entre el TJE y sus pretendientes “amos políticos”?
Siendo fríamente analíticos; esto no es nuevo en los órganos electorales del Estado. En el actual CNE se inscribió para las primarias a Rixi Moncada no obstante que tenía una categórica prohibición conforme al artículo constitucional 240 numeral 3, por ser (al momento de su inscripción) una de los jefes superiores de las Fuerzas Armadas como Secretaria de Defensa… indudablemente se coludieron los tres consejeros del CNE. También en el anterior Tribunal Supremo Electoral (TSE) se inscribió como precandidato a diputado a Erasmo Portillo quien en ese momento era yerno del designado presidencial del momento, Ricardo Álvarez, violando el artículo 199 numeral 10 relacionado con el 198, ambos constitucionales… los magistrados del momento eran Kelvin Aguirre, Rixi Moncada y Ana Paola Hall.
Pero nunca la costumbre debe convertírsele en ley… las actuales autoridades de los dos órganos electorales, junto con Libre y su activista del CNE, deben decirle al pueblo soberano lo que sucedió con el inscrito Padilla Sunseri y lo que se pretende que suceda con el “forciproyecto de inscripción” de Jorge Luis Calix Espinal.
Finalmente; debe prevalecer la resolución del CNE con la que se inadmitió la inscripción de Jorge Calix. El soberano del CNE y del TJE es el pueblo… nunca los partidos políticos. Lo que debe imponerse es la Ley Electoral de Honduras… jamás el capricho de los que gobiernan ni la colusión con ellos de los que pretenden gobernar.
Octubre 23, 2025