2025… ¿SIN PARTIDOS, SIN CANDIDATOS O RE-PARTIDOS?

(Melvin López Herrera)

Así como estamos sintiendo qué tan rápido corre este año… el próximo indudablemente será mucho más veloz. Y lo experimentaremos así sobre todo porque ya empezó la gran efervescencia política que cada cuatro años nos distrae de lo que necesariamente nos debería mantener entretenidos como nación; para involucrarnos en un desafío que en lugar de ser productivo para la colectividad es un reto para quienes parasitológicamente como “pulgas de la democracia” viven de la política vernácula a la que nos han sometido, succionando hasta la última gota de nuestra deteriorada sangre para asegurarse para sí el hábitat en el que habrán de mantenerse y permitirse vivir a sus anchas… a costillas del pueblo al que sólo se le considera cuando, ofendiendo su necesidad o su ignorancia, se le seduce con el único fin de “conquistar” su voto electoral; que más bien se le roba para desplazar o evitar ser desplazados en el nuevo período de gobierno consumadas las elecciones generales.

El proceso electoral de 2021 no hay duda que ha sido un evento político irrepetible para la ciudadanía y para la nación, tanto en su desarrollo como en sus efectos. A como diera lugar, la sincronía emotiva-electoral prevaleciente en la mayoría ciudadana nos llevó a un mismo propósito dentro de ese proceso… sacudirnos de una vez, y dentro de la única gran oportunidad que se nos daba, del continuismo durante doce años cuando un partido en el poder nos impuso un narcogobierno con sus repercusiones a lo interno y a lo externo y donde se alcanzaron los más altos niveles de corrupción en nuestra historia política, por lo menos desde la vuelta a la “democracia” después de los gobiernos militares que le precedieron. Aunado a ese irrenunciable objetivo se acariciaba la esperanza de que un nuevo gobierno, desplazado el anterior, nos ofreciera la verdadera cara de la democracia que como sistema político debe traducirse como la instauración de un Estado en su efectividad con todos sus poderes constituidos exclusivamente en representación, al servicio y en beneficio del pueblo soberano.

Para ello, y fue así necesariamente, debieron coincidir la mayoría de las fuerzas políticas del momento para alcanzar en las urnas el primer objetivo… derrotar a la narco dictadura que, como partido político, hasta ese momento se mostraba amenazante con su irrenunciable maquinaria fraudulenta para seguir montada en el macho.  Así fue como electoralmente se abrieron las puertas al partido político que nos gobierna en la actualidad.  Y con ello durante la embriaguez que el gane electoral causó se vivió la esperanza que hace renacer las ilusiones para toda una población que se merece un mejor destino tal como lo sentencia nuestra Carta Magna en su artículo 59: “La persona humana es el fin supremo de la sociedad y del Estado. Todos tienen la obligación de respetarla y protegerla…”

Estas líneas compartidas no llevan como propósito someter a la censura al actual gobierno en todos sus poderes constituidos y sus instituciones. Ya con más de dos años transcurridos, después de las promesas de campaña y de las esperanzas sembradas en el electorado de 2021, no se puede negar que muchas cosas se han materializado en resultados positivos para el pueblo… pero en muchas otras no logradas o desviadas en su ejecutoria -y quizá con mayor significancia- nos deja el mal sabor y la triste impresión que cualquier partido político hecho gobierno es una réplica de gobiernos opuestos anteriores, provocando una decepción “in crescendo”, inyectando una mayor desconfianza, un mayor desinterés y una mayor desilusión en un electorado que se siente cíclicamente engañado y burlado en cada proceso eleccionario al que se le somete.

Y en esas indiscutibles circunstancias nos estamos introduciendo al nuevo proceso electoral que en 2025 nos habrá de llevar a elegir con nuestro voto a las nuevas autoridades que por cuatro años nos recetarán igual o mayor desgracia que la que los procesos precedentes nos han legado.

Del actual partido de gobierno bien sabemos que, adicionalmente a muchos decepcionantes desaciertos en su gobernanza, el resquebrajamiento interno que actualmente le afecta, hasta ahora no le da la compactación requerida para salir triunfante en la nueva contienda política de 2025; lo que trata de contrarrestar desde la cúpula con la imposición de precandidaturas que aparentemente sus bases deben tragarse como si se tratara de aquellos tradicionales purgantes que nuestros padres nos hacían ingerir a la fuerza con ese mal sabor que nos dejaban… no nos referimos a persona alguna en particular sino a la imposición misma como fórmula unificadora. Y por otro lado, la resistencia opuesta a esa imposición por quienes después de un mal cálculo político desplomaron la simpatía de la que gozaban antes de la instalación del actual cuatrienio en el Congreso Nacional… esa resistencia no asegura ser alternativa dentro ese mismo partido para procurarse la unidad necesaria que le dé la fortaleza y firmeza requeridas para mantenerse en el poder.

El narco partido al que todavía se le puede calificar como tal, por no poder sacudirse la actual cúpula que por casi doce años ha mantenido en forma asociativa el control del mismo, por la división que ya es notoria a su interior si no reacciona a tiempo se encuentra condenado a seguir sometido a quienes le han mantenido secuestrado y con ello al fracaso en la próxima contienda electoral… fracaso que inevitablemente habrán de enfrentar por la insuficiencia de ovarios y testosterona necesarios para operar la revolución interna que necesita para reconstruirse sacudiéndose ese actual yugo, desde luego sin pretender salir airosos por lo menos dentro de dos o tres futuras contiendas electorales.  El tan sólo hecho de que a su interior resuena la desconfianza y el descontento sobre el actual candidato que desde la actual indestructible cúpula se le pretende imponer y al que se le considera como el resultado de un acuerdo entre esa cúpula y el partido gobernante, sumado a que tal candidato fue el impuesto por Juan Orlando en el proceso anterior; ello es un indicador que, si se mantienen así las cosas, ese partido sólo desfilará por la actual pasarela eleccionaria en 2025… sin pena y sin gloria.

El otrora “partido de las milicias eternamente jóvenes”; esas milicias como tales ya han sido diezmadas en los últimos tres resultados electorales. Y lo de eternamente jóvenes… ni como “renovada mentalidad” se le puede concebir así actualmente. La conducción del mismo ha quedado reducido a un grupo con pensamiento cuasi-arcaico, al grado de constituirse -ese grupo- en oposición política pactando hasta con “el diablo”… sin importarle en lo mínimo con quién confundirse y revolverse sobre todo en el ambiente parlamentario, tal como lo hizo dentro del BOC; desfigurando totalmente el perfil que como partido de avanzada mantuvo por mucho tiempo y que lo diferenciaba de su antiguo opositor político. Actualmente, no pudiendo encontrar la fórmula política que le permita levantarse y resurgir de la hondonada electoral en que se ha sumergido -teniendo figuras de connotada relevancia dentro de sus filas- está pretendiendo imantar a sus seguidores con pre candidaturas presidenciales que busca catapultar con figuras de una reconocida calidad de popularidad (no como políticos ni mucho menos como estadistas) tan sólo con el único propósito de sumar votos electoreros… ¿y después qué?.  Y como partido diverso pensante, hasta está considerando -no ha dicho que no- en concertar alianzas con personajes de otros partidos políticos hipotecándoles la pre candidatura o la candidatura presidencial… Y como si fuera poco lo anterior, también se escucha la posibilidad de pensar en pre candidaturas de personajes que manifestándose públicamente como “liberales” en su militancia política, han llegado a posiciones político parlamentarias cobijados dentro de la bandera de otro partido, evidenciando indiscutiblemente su abandono al propio partido del que dicen pertenecer.

Del novel partido político y que ocupa el cuarto lugar en el Congreso Nacional no se sabe en realidad si dado su perfil se le puede asemejar a la gran obra de “el bolero de Ravel” o a la comedia de “el bolero de Raquel”. Es un partido que en su origen, desde que se le llamó “Partido Anti Corrupción” antes de ser secuestrado, despertó entusiasmos y esperanzas en sus seguidores, como el entusiasmo y arrastre que en su origen despertó el “movimiento de las antorchas”. Pero así como actualmente se ha querido hacer resurgir ese movimiento; las antorchas en la actualidad no han podido llegar ni a fosforillos… y así está sucediendo con ese novel partido. Ese partido político en el Congreso Nacional no solo ha estado “representado” por diputados que públicamente se declaraban ser militantes oficiales de otro partido político sino que, por otro lado, hacía alianza opositora en el BOC confundiéndose con el narco partido que les utilizó y del que se dejaron utilizar en ese momento.  Ahora se está escuchando que la figura emblemática del mismo (su fundador, su presidente, su líder máximo) está pretendiendo negociar alianzas con otro(s) partido(s) político(s) condicionándolas a constituirse en el pre candidato o candidato presidencial de esa(s) alianza(s).  ¿Cómo puede interpretarse al personaje dueño y cabeza de este novel partido, al pretender en forma reiterativa abandonar a sus ovejas para adherirse en esta ocasión a otro rebaño, tan sólo por su irrenunciable como obsesiva y desmedida ambición personal de convertirse a toda costa en presidente de la República… con todo y su errática como conflictiva personalidad que no puede ocultar?

Con todo lo dicho, ¿en qué circunstancias no enfrentaremos al nuevo proceso electoral en 2025?… No hay partido político, dentro de los mayoritarios, que nos saque del sarcófago de la desesperanza en que se nos tiene tras promesas incumplidas y decepcionantes ejecutorias… en campañas electorales y en el ejercicio del poder. Los partidos políticos en este nuevo proceso, desde quienes ejercen el control de los mismos, andan desesperados por imponernos la figura política que les sume votos para una añorada victoria electoral… así como la Coca-Cola nos quieren drogar con pre candidaturas o candidaturas presidenciales en lugar de motivarnos con verdaderas como convincentes ejecutorias desde el poder mismo, o con verdaderos como honestos programas de gobierno realizables al asumir el poder. Desde el poder mismo el objetivo máximo es conservarlo… desde la oposición el objetivo máximo es alcanzar el poder desplazando a quienes actualmente lo ostentan.  Al final por lo que se mira del nuevo proceso electoral en el horizonte es muy claro que lo que les interesa, a quienes tienen el control de los partidos políticos, es su supervivencia personal o grupal para su propio beneficio y nunca para el beneficio del pueblo. Por ello la ciudadanía desalentadamente siente como si se estuviera quedando sin partido… como si no se contara con candidatos ideales para la próxima contienda electoral… y hasta se siente re-partida dentro de su propio partido. 

¿Cuál será nuestra posición ciudadana al momento de ejercer nuestro voto de cara a las próximas elecciones?

Abril 14 de 2024

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