¿UNA CICIH SIN DIE_TES?

(Melvin López Herrera)

“Hasta no ver, no creer”… es el resumen del pasaje bíblico en Juan 20:24-31 en donde el apóstol Tomás se mostró escéptico ante la buena nueva de sus compañeros que le ponían en conocimiento la resurrección de Jesús.  Y deseamos tomar esa frase-resumen para el desarrollo de este tema que debe ser del interés de la nación entera.

La emotiva como impresionante “marcha de las antorchas” en el primer período de gobierno de Juan Orlando fue la que precisamente orilló a ese gobierno en aquel cuatrienio a la negociación con la OEA para la instalación de la Maccih en nuestro país; como una exigencia del pueblo para el necesario como impostergable combate a la corrupción en que la clase política y la económica (constituida en el poder fáctico) nos han sumido, generaciones tras generaciones. 

Y aunque se logró su instalación y funcionamiento, las limitaciones con que fue diseñado el Convenio y su aprobación en el Congreso Nacional nos dio una institución sin la debida amplitud en su accionar, donde el reconocido esfuerzo de quienes la integraron al final se vería truncado cuando desde el mismo Congreso se rechazó la renovación del Convenio respectivo que tuvo tan sólo cuatro años de vida.

Basta con revisar, recordar y reconocer qué partido político tenía “la sartén por el mango” en el hemiciclo y de la complicidad de otro partido bisagra después de ser “baluarte” del pueblo en el siglo pasado, para entender por qué se le dio el tiro de gracia a la Maccih: por el temor de quienes despilfarraron los sagrados como escasos recursos económicos del pueblo… no deseaban terminar sus años donde deberían estar al alcanzarles el brazo de la justicia.

En la campaña electoral para las elecciones de 2021 la venida de la CICIH fue una de las promesas de Libre, a materializarse una vez hecho gobierno.  Sobre ello, después de más de quince meses de haber asumido Xiomara la presidencia de la República, ha habido mucha publicidad sobre el avance de las negociaciones, ahora con la ONU, para poner en ejecución un nuevo convenio a ratificarse por el Congreso Nacional sobre la instalación de la CICIH. Ese Convenio vendría supuestamente ahora con la debida eficacia para darle al pueblo la herramienta segura en el combate a la corrupción que cada día, incluyendo en la actualidad, se convierte en el cáncer difícil de extirpar tomando en cuenta que los “fierros” los tiene el Congreso Nacional.  Ahí la corrupción misma enraizada de antaño en ese órgano del Estado, en la gran mayoría de sus diputados, provocará profundos conflictos de intereses en la tarea de darnos una CICIH a la medida de las necesidades del pueblo soberano.

¿Qué debe tomarse en cuenta en el documento final que constituirá la creación y funcionamiento de la CICIH?… Veamos:

Por varios años se ha tenido engavetado un proyecto de Ley de Colaboración Eficaz. Mientras no sea aprobado por el Congreso nunca caerán los peses gordos y nos querrán conformar con aplicarles justicia tan solo a las sardinas.  Esta herramienta ha resultado eficaz en otros países; pero acá da la impresión que hay una conspiración para protegerse del verdadero castigo a los delincuentes con cuello blanco.

El famoso Decreto 116-2019 mediante el cual se aprobó una modificación a la Ley de Presupuesto para blindar el despilfarro de muchos diputados que llenaron sus bolsillos con dinero del pueblo. Con ese decreto se limitó la acción penal pública reservada al Ministerio Público en la persecución del delito; sometiendo la investigación a un elefante blanco llamado Tribunal Superior de Cuentas que se encargaría de pronunciarse sobre el destino final de los “atracadores” de la hacienda pública, y después de nueve años del trámite dedicado a ese procedimiento implantado en el referido decreto.

El actual Código Penal de la Impunidad aprobado en su ocasión por el narco partido que constituido en mayoría parlamentaria en esa época, junto con sus parlamentarios bisagras, logró convertir en ley la herramienta que les diseñaron los asesores que a la vez se encargarían de ser los representantes procesales de quienes se enfrentarían a la justicia con la bendición de ese Código; tan solo para cubrir su seguro y esperado sobreseimiento, ya confeccionado desde el Congreso.  

La poco eficaz “Ley de financiamiento, transparencia y fiscalización a partidos políticos y candidatos”, más conocida como “Ley de Política Limpia”, que en la práctica no alcanzó su objetivo principal cual es transparentar el origen de los recursos monetarios de los actores en los procesos electorales, como medio de bloquear la acción del narcotráfico y el crimen organizado en su afán de alcanzar el poder público.

Indudablemente que, sin revisar esos aspectos desde la labor legislativa en el Congreso Nacional  podría venir cualquier CICIH, menos la que urge el pueblo para asegurar la transformación obligada de esta sociedad minada por el impune accionar de los corruptos desde los poderes políticos y económicos.

Pero, con todo lo anterior, una CICIH que sólo venga a instalarse por unos pocos años sería como que al paciente canceroso sólo se le brindara asistencia por un tiempo efímero abandonándole a su suerte, y con ello facilitándole el proceso acelerado de su agonía hasta acabar con su vida.  Por eso se esperaría que la añorada CICIH fuera el producto de un Convenio que considerara su asentamiento durante por lo menos dos cuatrienios y facultada para que su accionar investigativo cubriera indistintamente tanto las pasadas administraciones y como las de la actualidad durante su permanencia; sin blindajes en el tiempo.  No se debe enterrar, como pasando a mejor vida, los perjuicios que desde el poder se ha venido infiriendo a la nación y con ello a sus generaciones convertidas en herederas del estado de impunidad con que se nos gobernó en el pasado y se nos gobierna en la actualidad.

Igualmente -y esto es vital- si la CICIH no puede ir más allá de su accionar investigativo… si la acción penal pública se sigue reservando oficiosamente al Ministerio Público; de nada nos serviría satisfacernos con su eficiencia si su eficacia se vería truncada ante una Fiscalía General de la Republica donde su titular es elegido políticamente desde el Congreso Nacional, siendo el arribo a su cargo el producto de las componendas que desde la oscuridad se dan y continuarán dándose en aquel Poder del Estado.

Por eso es importante, como necesario e impostergable, que se hiciera la imprescindible reforma constitucional mediante la cual a la CICIH durante su permanencia se le habilite paralelamente la acción penal pública para los casos en que tropezara con el bloqueo de un Fiscal General obediente a los intereses y directrices de los políticos desde las esferas del Estado… ejemplos nos sobran surgidos en el tiempo de la pasada dictadura.  Que por el proceso de reforma constitucional que requiere su ratificación en otra legislatura, ello alargaría más su instalación!… es preferible transitar más tiempo en su materialización, para asegurarnos la CICIH que el pueblo espera y no la que piensan  reservarse para sí los políticos y poderosos.  Pero su negociación y ratificación, con la reforma constitucional sugerida, no deben postergarse más.

El partido Libre cuando estaba en la llanura, pregonó como oposición su lucha contra la corrupción y hasta en la marcha de las antorchas vimos en más de una ocasión a su coordinador general, actual asesor influyente en el gobierno, confundirse entre la multitud abanderando esa causa. Ahora ese partido hecho gobierno es el mayormente llamado a luchar desde el Ejecutivo y desde el Congreso para que el Convenio tantas veces triunfalmente anunciado nos dé una CICIH con dientes de acero, para asegurarnos su eficacia, y con ello una lucha tenaz para erradicar la corrupción enraizada en el Estado y sus instituciones, como un desafío al poder político y económico que nos mantiene sumidos en la mayor desgracia producto de la impunidad imperante en nuestra nación.

No puede Libre, como partido hecho gobierno, justificar su inefectividad para la traída de una verdadera CICIH en la limitación numérica con que cuenta en el Congreso Nacional.  Ello tan sólo despertaría dudas de lo que predicaba como oposición durante su llanura política.  Si la actual oposición parlamentaria, constituida por los diputados nacionalistas y los liberales que fueron sus asociados en su anteriores períodos de gobierno… repetimos si esa oposición es el freno para que Libre materialice su promesa de la pasada campaña electoral; si eso se da…. que Libre les lance un desafío público, amplio y mediáticamente difundido para forzar los votos de la actual oposición parlamentaria al verse obligada a materializar la ratificación de un Convenio acordado con todos los ingredientes que hemos señalado, incluyendo desde luego la reforma constitucional que le permita a la CICIH la acción pública penal paralela. Recordemos que la actual oposición política tan sólo está esperando convertirse nuevamente en gobierno para asegurarse el statu quo con el que desde el Congreso Nacional logró implantar para sí, manteniéndose en la impunidad de la que actualmente sigue gozando.

“Hasta no ver, no creer”. Una “CICIH SIN DIE_TES” sería la mayor burla que se le daría al pueblo… ¿Qué dice Libre?

Mayo 14 de 2023

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