AHORA LES TOCA A USTEDES SEÑORES DIPUTADOS

(Melvin López Herrera)

El día de hoy viernes 20 de enero de 2023 la Junta Nominadora, de conformidad con lo anunciado por sus integrantes, estará concluyendo su misión constitucional al entregar al Congreso Nacional la nómina de al menos 45 seleccionados dentro de la primera etapa del proceso para elegir a 15 notarios que como magistrados integrarán la Corte Suprema de Justicia para el período 2023-2029.

Consideramos que, haciendo un balance objetivo del desenvolvimiento de la Junta Nominadora en el cumplimiento de su misión constitucional debemos reconocer que han hecho un trabajo meritorio y hasta excepcional.  Es de muchos conocido que se mantuvieron firmes ante presiones (o persuasiones) de fuerzas económicas y políticas para que en la toma de decisiones se pudiera favorecer a algún auto postulado, por cualquier sin razón más que el interés personal del “pícaro seductor” o de aquellos a quienes él represente. Y si al final en la nómina a oficializarse resultaren incluidos algunos autopostulados de los que se tiene la convicción ciudadana que no deberían ser parte de la misma, será ello una consecuencia de quienes por desidia o cobardía no asumieron su responsabilidad personal de evitar la infiltración de esos indeseables.

Ahora que la nómina oficial de la Junta Nominadora llega al Congreso Nacional, aunque sabemos que en ese Poder del Estado las decisiones son eminentemente políticas, por el mandato constitucional 311 los “honorables padres de la Patria” deberán ajustar sus decisiones de elección estrictamente a la integración nominal que les habrá oficializado la Junta Nominadora.

Por algunos medios de comunicación social se ha especulado, tomando en cuenta antecedentes dentro del actual cuatrienio parlamentario, que podría presentarse la tentación o la conspiración dentro del hemiciclo para hacer a un lado la nómina oficial y empezar una negociación, no para elegir sino para imponer la nueva magistratura de la CSJ con personajes distintos a los seleccionados por la Junta Nominadora. Eso indudablemente, de materializarse, será constitutivo de delito por los responsables de su comisión.

Tristemente, la realidad política de Honduras sigue resultando negativamente inmutable a través de los años.  Nuestro políticos, y entre ellos quienes tienen facultades constitucionales para la conformación del Estado en elecciones de segundo grado (los diputados) una vez elegidos con el voto soberano del pueblo, ya en sus funciones se les olvida que son representantes del pueblo y actúan y toman decisiones exclusivamente como representantes de quienes les han financiado su campaña, y organizadamente (como bancada parlamentaria) como representantes exclusivos de su partido político o del órgano de dirección del mismo… y más allá como “obedientes delegados” del líder, del cacique, o del tenedor de los sellos de su partido.

No debería asustarnos ni darnos dolores de cabeza el hecho de que al final siendo el Congreso Nacional un ente político por excelencia, la venidera elección de los magistrados será el producto de acuerdos entre las bancadas.  Esto sonaría bien si tomamos en cuenta que ante ellos debería prevalecer el interés de la nación.  Así desde esa perspectiva, la nueva magistratura de la CSJ la soñaríamos como la mejor elección que los señores diputados harían con el único fin de darle otra cara al Poder Judicial y poder rescatar con esa elección la maltrecha seguridad jurídica que a propios y extraños se nos ha dispensado desde la CSJ.

Por eso esperamos y demandamos del Congreso Nacional: 1) que sepan respetar y someterse a la selección oficializada por la Junta Nominadora del número no menor de 45 seleccionados que conformarán la nómina oficial de la Junta; 2) que, al momento de la lógica como inevitable negociación para alcanzar los 86 votos electores, sepan escoger a los más calificados nominados sin llegar a sorprendernos con haberse decidido por los menos calificados dentro de esa nómina; 3) que con razonamiento propio e independiente eviten ser influenciados por directrices políticas y económicas con las que se sientan comprometidos, debiendo dejarse llevar tan solo por la verdadera inspiración patriótica en función de los intereses de la nación y de la verdadera imagen de Estado que debemos ofrecer a propios y extraños; 4) que no se conviertan en propiciadores del desorden que con sus excesos podrían provocar en el proceso eleccionario, en lugar de promover y conservar la armonía que deberá prevalecer en el terreno de los hechos al momento de ser convocados para ejercer su voto; 5) que necesariamente deberán abstenerse en el proceso de elección quienes tuvieren conflicto de intereses con el Estado y la justicia, pues su voto llevaría consigo el interés personal derivado de ese conflicto; 6) que por sobre todo se encomienden al Altísimo para que reciban la debida inspiración al asumir la alta responsabilidad que les ha delegado el pueblo que les eligió.

No está de sobra decirles a los “caciques” políticos de los parlamentarios -a quienes por conocerles hasta en la sopa no es necesario mencionarlos con su nombre y apellido- que se abstengan de imponerse con sus egoísmo y ambiciones personales, pretendiendo para sí el sometimiento de los parlamentarios con el único fin de asegurar sus piezas en la nueva conformación de la Corte Suprema de Justicia.

Finalmente, adelantándonos a los resultados de la elección, deseamos recordarles a quienes resultaren electos como los nuevos magistrados de la CSJ el invariable contenido y espíritu del segundo párrafo del artículo 315 constitucional: “Para la elección del Presidente de la Corte, los Magistrados electos por el Congreso Nacional reunidos en Pleno, seleccionarán a más tardar veinticuatro (24) horas después de su elección y por el voto favorable de (2/3) dos terceras partes de sus miembros, al Magistrado cuyo nombre será propuesto al Congreso de la República para su elección como tal”.  Esto lo mencionamos porque ha sido práctica tradicionalmente inconstitucional que a los magistrados electos en una encerrona se les impone la persona que deberán seleccionar como presidente de la CSJ. Esto ha sido y podría continuar siendo el primer signo se sometimiento de los nuevos magistrados, personal y colectivamente, al poder político ejercido desde el Congreso Nacional.

Esperemos, pues, lo que hemos estado añorando desde hace muchos años: la materialización de una verdadera Corte Suprema de Justicia independiente y efectiva, en la persona de sus nuevos magistrados.

Enero 20, 2023

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