(Melvin López Herrera)
¿Estaremos ya listos para el 2025?… ¿Cuál es el pronóstico para ese triste noviembre? ¿Estaremos ya allanándole el camino a la adversidad?. Esas son las preguntas que desde ya nos deberíamos estar formulando y respondiéndonos para que la realidad de esa época no nos tome de sorpresa.
Después de haber experimentado un “momento histórico” en la vida política de nuestra amada Honduras, donde la ciudadanía se volcó a las urnas para asegurarnos la necesaria transformación política de nuestro país, poniéndole fin a una dictadura que llevaba doce tristes años con trágicas consecuencias para el pueblo… ¿En qué quedó ese brevísimo noviazgo?. Creímos que era un golpe de timón que nos llevaría a distintas y mejores playas; veíamos frente a nosotros un panorama distinto: pintoresco, prometedor, alentador, revitalizador…
Logramos sacudirnos a un partido político que desde su cúpula le estaba causando tanto daño a la nación y dentro de ella a sus propios correligionarios hasta ahora intra secuestrados. ¿Bastaba acaso con eso?, desde luego que no. Las próximas temporadas las veíamos venir con aire fresco y altamente oxigenado: la nueva magistratura de la Corte Suprema de Justicia; los nuevos integrantes del Tribunal Superior de Cuentas; el nuevo Fiscal General de la República y su Adjunto. Y con ello se esperaba que alejaríamos de nuestro ambiente político-social a ese monstruo de la corrupción, el crimen organizado y la impunidad, que estaba inundando de glóbulos blancos nuestro cuerpo político, hasta acabarle su vida.
Pensamos por un momento que después de habernos mal recetado un decreto de impunidad con la “amnistía política” (pacto de impunidad) con que se estrenó este gobierno y que fue tristemente contemplada por propios y extraños -pensábamos dijimos- que no habrían más errores que acabaran con las esperanzas de este pueblo. Pero -repetimos- fue tan solo un breve noviazgo.
Con el venidero escalón al que ascenderíamos en el largo camino al restablecimiento del orden constitucional, como ser la nueva elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, pensamos que estábamos transitando por la senda justa. Lamentablemente nos han abierto los ojos para por medio de ellos tomar conciencia de la realidad en la que estamos y continuaremos sumergidos…¡cómo se truncaron las esperanzas de este pueblo noble que se merece un destino mejor!
Se promueve desde el Ejecutivo un proyecto de ley con el que se esperaba crear las condiciones políticas para que al final de un proceso, que se iniciaba con la herramienta jurídica de una diferente Junta Nominadora, el Congreso en su momento cúspide elegiría a los debidos magistrados que sustituirían a los actuales en la Corte. Al final todo se echó al cesto de la basura. Ya, sin ánimo «pitoniso», no nos cabe duda sobre lo que nos espera con la conformación de la Corte Suprema en su nuevo período constitucional. El partido de gobierno asegurará sus piezas sin ninguna limitante para auto recetárselas o convenirlas con la oposición actual, en un “dando y dando” para traernos de lo mismo.
¿Porqué dar al traste con un artículo 15 de la nueva ley sobre la Junta Nominadora de los magistrados a la Corte?; ¿porqué decidir que esa Junta debe enviar a la brevedad al Congreso copia de la carpeta documentada de los auto postulados que aspiran a convertirse en magistrados pasando por el “colador de esa Junta”?; ¿Cuál será el efecto al facilitar que un alto funcionario del Estado (sin nombre ni apellido) pueda pasar de su cargo actual a desempeñarse en una magistratura de la Corte y qué grado de independencia funcional habrá de asumir ya “sentado en el macho” con respecto al gobierno actual desde donde surge a los dominios de Temis?; ¿acaso no es un intervencionismo el hecho que la Junta deba enviar al Congreso la carpeta de los auto postulados, si es con el envío en su momento procesal del informe final y la evaluación cuando el Congreso habría conocido sobre los auto postulados y los seleccionados?
No cabe duda que se está re editando la “cachurecada” tradicional que cada partido político, distinto del gobierno del momento, habrá de adoptar cuando le toque su turno en el Congreso Nacional, y con ello frustrando el anhelo de la “despartidización” de la administración de justicia, haciéndonos continuar con el sueño de los justos. Triste lo que ya se avizora y que en su tiempo sucederá con la elección del Fiscal General de la República y su Adjunto y con los miembros del Tribunal Superior de Cuentas.
¿Qué sucederá en el proceso electoral de 2025?… Con lo acontecido en el Congreso se deja ver un trágico abstencionismo en las urnas; y con ello el posible retorno al gobierno del partido político que más daño desde la cúspide le ha infringido a la democracia y al pueblo, pues está tranquilamente esperando los errores actuales y contando además con suficiente dinero del pueblo para su próxima campaña electoral. Y ese retorno podría ser con un Congreso que se integraría casi con el cien por ciento de diputados cachurecos, facilitándoles atrocidades mayores que la cometidas en estos pasados tristes doce años.
Así las cosas… el Congreso Nacional por la predominación de quienes en su turno le controlen (y desde luego con las excepciones de mérito) podemos definirlo así: “distintas natachas pero con la misma hacha”
(Le sugerimos al presidente del Congreso que lea el contenido del artículo 68 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo y que lo injerte en su mente para cada vez que dirija las asambleas del Pleno: “Las votaciones se efectúan por medios electrónicos o levantando la mano. Las votaciones pueden ser nominales o con consignación de nombres a solicitud de cualquier diputado y aprobadas por el Pleno…» no hace diferenciación de votación en su momento, entre un artículo determinado y una moción presentada para ser tomada en consideración. noo haceee diferenciacióoon algunaaaa)
Julio 19, 2022