LA CUMBRE DE LAS AMERICAS Y LA NO ASISTENCIA DE XIOMARA

(Melvin López Herrera)

Este tema de la Cumbre de las Américas, realizándose en Los Ángeles California,   ha sido muy debatido con lo circunstancial de su desarrollo como consecuencia de la disposición de varios mandatarios del continente americano, quienes han dispuesto abstenerse de asistir a la misma por estar en desacuerdo con la administración anfitriona al decidir no invitar a las representaciones de Cuba, Venezuela y Nicaragua. El argumento sostenido por la administración Biden descansa en que por ser esos gobiernos surgidos de procesos electorales no democráticos se les veda su participación en la Cumbre. Y en nuestro hábitat político la decisión de la presidente Xiomara de no asistir a la cumbre (aunque haya mandado una delegación) ha sido la comidilla doméstica del momento en pro y en contra de tal decisión.

No es que nos estemos pronunciando sobre nuestra aprobación o no hacia los gobiernos de esos tres países que han sido excluidos de su participación en la Cumbre.  Sólo pretendemos analizar la coyuntura que actualmente se está dando con la decisión del gobierno americano al no permitirles su participación en el evento que se está desarrollando en estos momentos en el coloso del norte, independientemente que ellos dispongan asistir o no.

Bien conocemos la política persistente de los Estados Unidos de América, independientemente del partido político de turno, en cuanto a los tres gobiernos que han sido excluidos de su participación en la Cumbre.  Aparentemente (y así lo sentimos) los gobiernos de ese país del norte, y dentro de ellos el actual; han sido muy celosos en cuanto a la conformación democrática de los gobiernos en América Latina y el Caribe; al grado de mantener una política de aislamiento, en este caso respecto a Cuba, Venezuela y Nicaragua.  Y decimos “aparentemente” porque creemos no equivocarnos al pensar que lo que más vela la nación del norte es la protección de sus propios intereses en el exterior, y no su liderazgo en el enarbolamiento de la democracia en el continente. 

Tenemos muy “fresquito” el caso de la posición de los Estados Unidos con respecto a nuestro país, particularmente en el proceso electoral de 2017.  En esa ocasión, cuando se estaba imponiendo electoralmente la usurpación presidencial con la declaratoria ilegal de presidente electo proferida por el fenecido Tribunal Supremo Electoral y consentido por la Corte Suprema de Justicia, el gobierno americano fue el primero en reconocer como válido ese fraudulento como inconstitucional proceso electoral.

Y así se mantuvo el coloso del norte en su respaldo al gobernante de facto, pese a que Honduras como nación vivía ante propios y extraños una inexistente vida democrática y dentro de la inexistencia de un estado de derecho tras aquella usurpación presidencial, misma que Estados Unidos avaló con su reconocimiento a quien ilegalmente se sentó y así permaneció en la silla presidencial; siendo irónicamente ese personaje el mismo sobre quien cuatro años después fue requerida su extradición para ser juzgado en aquel país del norte por supuestos delitos relacionados con el narcotráfico.

Y nos preguntamos: si esa Cumbre hubiera tenido lugar en Usa el año 2020 como ejemplo… ¿habría invitado o marginado el gobierno americano a quien nos gobernaba de facto en ese momento?. Respondámonos cada uno de nosotros esta pregunta.

Actualmente, con el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania es interesante ver cómo los Estados Unidos pese a desconocer el gobierno venezolano presidido por Nicolás Maduro, ha aliviado algunas de  las sanciones que unilateralmente le ha impuesto a aquel país yéndose a negociar con ese gobierno el suministro de petróleo para salir de la crisis que aquel conflicto le está generando a aquella nación del norte.  Allí aparta su celo democrático y le da más primacía a sus intereses económicos en este caso, materializando con el “gobierno antidemocrático” de Venezuela contratos para el suministro de petróleo.

Y revisando el celo de los Estados Unidos con respecto procesos democráticos en los demás países del continente, no debemos olvidar su influencia o intervención para defenestraciones de algunos gobiernos como se ha dado con muchos golpes de Estado ocurridos en Latinoamérica y el Caribe. Basta recordar su posición con el golpe de Estado de 2009 en donde Usa no hizo nada por la restauración del defenestrado gobierno democrático, facilitando con su inacción el arribo de una dictadura que de otra forma jamás se habría instaurado en nuestro país.

La Cumbre de las Américas es un evento que concierne a todos los países integrantes del continente americano sin exclusión.  El gobierno de los  Estados Unidos en este caso particular no es el dueño exclusivo de la Cumbre, es simplemente el gobierno anfitrión previamente designado para materializar su hospitalidad  hacia todos los gobiernos de América a efecto de que participen en este evento.

Si la Cumbre hubiese sido un acto de iniciativa propia del gobierno americano, donde su presidente tuviera la facultad discrecional de invitar o no al resto de los gobiernos, perfectamente se entendería esa facultad discrecional de marginar a quienes se le ocurriera.  Pero no es así; la designación previa que se hizo de los Estados Unidos para ser el país anfitrión de esta Cumbre no le habilita a Biden el reservarse per se a qué gobierno le permite asistir y a qué gobierno excluye del evento.

Ante la decisión de algunos gobiernos de abstenerse de participar en la cumbre, una cosa es el compromiso democrático del anfitrión gobierno americano de no vedar la asistencia de ningún gobierno a la Cumbre, y otra es la discrecionalidad de los presidentes o gobernantes de los distintos Estados para asistir o no a la misma; como está ocurriendo con la decisión de Xiomara y otros gobernantes en este continente.

La polémica en cuanto a la decisión de nuestra presidente, no asistiendo a la Cumbre se ha tornado en dos bandos: quienes aprueban y quienes desaprueban tal decisión.  Y dentro de los últimos ha habido quienes exponen con vehemencia el trágico efecto que podría resultar para la nación la discutible posición de Xiomara al decidir no asistir a la Cumbre, no obstante haber dispuesto de una delegación del gobierno hondureño para hacer acto de presencia en la misma. Y en esa postura disidente de quienes ven venirse un alud gringo-político tras la negativa de Xiomara al no asistir a la Cumbre, pretenden pintarnos un mar de tragedias sobre lo que los gobiernos de Honduras y de muchos países del continente le han temido al coloso del norte, y  continúan manteniendo una conducta histórica como siempre: agachando la cabeza a lo que el Tío Sam nos recete.

No se trata en este caso de pretender motivar un enfrentamiento desafiante hacia el gobierno americano. Se trata simplemente de que con la posición firme de los gobiernos que hayan dispuesto enviar delegaciones que sustituyan a sus presidentes o simplemente no asistir, con esa posición firme -repetimos- los gobiernos de los Estados Unidos de América comprendan, acepten, reconozcan y respeten el principio universal de libre auto determinación de los pueblos; principio contenido en las declaraciones, tratados y convenios universalmente reconocidos incorporados al derecho interno de las naciones.

Lo dispuesto por Xiomara como presidente de los hondureños es una determinación del gobierno de Honduras; del que no se esperaría ninguna reacción adversa del gobierno americano que le haga cambiar su actual política hacia nuestro pueblo y gobierno. Los Estados Unidos de América no nos están dispensando migas en el momento actual…. simplemente están auto recetándose indulgencias por todo lo que nos han hecho pasar como Estado y como nación al haberle brindado sostenimiento al gobernante de facto que nos impusieron y que al final resulto un búmeran para esa nación del norte.

Junio 8 de 2022

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