¿Y PORQUÉ “EL TIGRE” A UN BATALLÓN?

(Melvin López Herrera)

Aunque la captura de Juan Carlos (el Tigre) Bonilla, parezca una noticia más sobre varios que aparecen en el listado de solicitudes que ha mandado Usa para candidatos a extradición; este caso particular reviste una importancia relevante en virtud de todo lo que se ha escuchado respecto a ese personaje, y de hechos que incluso él mismo se ha encargado de hacer públicos sobre la forma en que ha operado el narcotráfico y el crimen organizado en nuestro país, y denunciando personas que sostiene han estado íntimamente vinculadas a este tipo de operaciones.

Ya hemos sido enterados desde el exterior cómo en la diversas audiencias de quienes ya purgan sus penas en los centros penales del país del norte, y de otras que todavía se les sigue procesos, las tantas veces en que ha salido a relucir el nombre de Juan Carlos Bonilla.  Igualmente hemos tenido conocimiento de que desde el año pasado corría una orden de captura para luego extraditarle a los Estados Unidos.  Finalmente fue capturado cerca de Zambrano en un operativo en donde él no opuso ni la mínima resistencia.

Pero no deja de sorprendernos cómo el juez encargado de administrar su proceso de extradición dispuso mandarlo a los separos en uno de los batallones de la capital, dándole un tratamiento distinto al que se dispuso para el ex gobernante de facto quien fue enviado a la sede de las fuerzas especiales “Cobras” al final de la Colonia 21 de Octubre

¿Qué habrá motivado al juez de la causa para enviar al “Tigre” a un batallón en lugar de recetarle el mismo destino que se dispuso en el caso de Juan Orlando?.  Nos hacemos esta necesaria pregunta porque siendo del dominio público diversas declaraciones del “Tigre” salpicando a varios políticos, empresarios y hasta verdi uniformados; no nos cabe duda que, de ser así, a estos últimos les debe tener preocupados todo cuanto él podría saber y hasta revelar en los tribunales de Nueva York sobre algunos personajes de ese instituto armado que supuestamente serían autores de primer orden en las operaciones de narcotráfico que desde Honduras han tenido su punto de partida hasta terminar en los Estados Unidos de América.

Es indudable que esta organización criminal del narcotráfico que se enraizó en nuestro país estuvo constituida en su cúpula por quienes han ostentado el control del Estado, donde no se podría descartar la participación logística y operativa que privilegia al instituto armado.  El Tigre Bonilla ha sido muy categórico al sostener, y nosotros sin reafirmarlo igualmente lo pensamos y le creemos, que altos oficiales de las Fuerzas Armadas han estado involucrados en estas ilícitas actividades, que por sus actos son objeto de persecución penal desde la nación del norte.

Y nos preguntamos: ¿cuánto debe saber el Tigre Bonilla sobre la real actividad del narcotráfico?; ¿a cuántas personas estaría en condiciones de delatar ante los tribunales de los Estados Unidos de América?; ¿qué tan peligroso es el “Tigre” para la seguridad impune de uniformados que estuvieren involucrados en la comisión de estos delitos?; ¿hasta dónde los posibles involucrados, específicamente los uniformados, estarían dispuestos a arriesgar su suerte sabiendo que el “Tigre” desde Nueva York podría cambiarles su destino definitivo en este mundo?…

Por esas y tantas otras preguntas que nos hacemos sobre el confinamiento al que provisionalmente se le ha dispuesto a Juan Carlos Bonilla, en un batallón de la capital, tenemos el muy fundado presentimiento de que en esas circunstancias se le ha enviado a la boca del lobo… ¿Qué mejor recinto se pudo disponer para el “Tigre” en donde fácilmente y en la clandestinidad puede estar siendo sometido a “tratamientos especiales” para asegurarse que mantendrá su boca cerrada a la hora en que tenga que comparecer y declarar ante los tribunales de los Estados Unidos, pudiendo revelar nombres claves de personajes que hayan tenido destacada participación en las operaciones de narcotráfico?

Es por eso que no dejaremos de preguntarnos porqué al juez que lleva la causa no se le pudo ocurrir otro destino para el procesado, tomando en cuenta los efectos y consecuencias de enviarlo a un batallón para su confinamiento.  ¿Qué le habrá motivado o forzado a hacer ese tipo de elección? ¿puede acaso actualmente disponerle otro sitio de confinamiento para evitar la posibilidad de que pueda estar siendo secreta y silenciosamente sometido por quienes tuvieran un interés personal y hasta colectivo de hacerle enmudecer respecto a todo lo que sabe y podría revelar?

Mientras Juan Carlos Bonilla permanezca recluido en el batallón a donde ha sido enviado no dejaremos de pensar, y con sobrada razón, que movimientos oscuros se estarían activando en su contra con un único propósito: ablandarle mediante posibles amenazas e intimidaciones y hasta posibles ultrajes físicos para que calle todo lo que sabe. Y la próxima audiencia entendemos que se le ha calendarizado para hasta el mes de abril. 

Marzo 13, 2022

Deja un comentario