(Melvin López Herrera)
A estas alturas ya se ha hablado demasiado sobre el actual conflicto generado en torno a la elección y la consecuentemente toma de posesión, de la Junta Directiva del Congreso Nacional. Si seguimos buscando en este conflicto si primero fue el huevo o la gallina… antes de que aterricemos habremos encontrado que al primero ya lo veremos “estrellados” en un plato alimenticio y la segunda ya se habrá convertido en un sandwich. ¿Qué esperamos entonces?…¿vamos a salir de este berenjenal?
Sólo tengamos presente tres términos que no entraremos en pretender redefinir para no crear más polémica y que han sido rete comentados en la actualidad en muchos foros: legalidad… legitimidad….ética… y agreguemos uno nuestro al que le llamaremos “leguleyalidad”. Después de ello identifiquemos mediante una impostergable reflexión si el evento del 21 de enero en el Congreso Nacional estuvo revestido de alguna de las características de los términos anteriormente citados.
Al margen de lo anterior no se puede evitar el señalamiento directo al Secretario de Estado que debió tener la responsabilidad (irresponsablemente asumida) de conducir la sesión preliminar del Congreso este 21 de enero recién pasado… quien se desempeñó fuera de la mínima legalidad y ética con que debió revestir su participación constitucional… y todos sabemos porqué.
A este conflicto que pudo previamente evitarse y que fue aprovechado por el actual partido de gobierno en la conducción de la sesión preparatoria del 21 al que nuevamente se le plegó el partido liberal por medio de su bancada instruida indudablemente desde el Central Ejecutivo, démosle un vistazo retrospectivo a la génesis que ha dado lugar a lo que hoy estamos viviendo…
Un acuerdo pre-electoral entre Libre, PSH y Pinu dispuso que se le otorgaba al PSH representado por Nasralla que ese partido escogería quien sería propuesto como presidente del Congreso Nacional, y esto independientemente de los votos obtenidos por cada uno de los partidos de la alianza. Bajo el conocimiento pleno de ese acuerdo Libre, por parte de toda su membresía se fue en esas condiciones al proceso del 28 de noviembre. Obviamente la inclusión de Nasralla en la integración de la planilla presidencial (y ese hecho es innegable) contribuyó a la derrota del Partido Nacional y evitó el riesgo de un mega fraude, que fue intentado pero sin éxito.. En esa etapa pre electoral no hubo desacuerdo en ningún diputado de Libre por lo que claramente se infería que todos sin excepción estaban avalando tal acuerdo; sobre el que ahora nadie en Libre puede alegar desconocimiento alguno sobre el mismo.
Posteriormente a la declaratoria del CNE sobre el resultado de las elecciones Salvador dijo que “no se materializaría el acuerdo” y lo dejó entrever porque entre los tres partidos de la alianza no se habían alcanzado los 65 escaños necesarios en el Legislativo. Con ello no querían ni Salvador ni Libre decir que se debería desechar el acuerdo, aunque sin el posible éxito esperado… sólo se reconocía que a ese momento no se contaba con 5 votos (voluntades) de los diputados de la nueva oposición para poder ejecutarlo con éxito.
La manifestación anterior de Salvador no indicaba un fracaso ni tampoco que se daba por un hecho y se admitiría o cedería que la nueva oposición sería la que se adjudicaría el control y posesión de la Junta Directiva del Congreso; con cuyo resultado obviamente se resguardaría de responsabilidades (atrocidades) del cuatrienio anterior al asegurarse el control de las instituciones que hasta ahora han estado al servicio y a las órdenes de Juan Orlando donde sus titulares están próximos a vacar. Ello, como una realidad que se dejaba ver venir, debió motivar a cualquier diputado de Libre (sin excepción) para una labor de convencimiento a fin de que ese número 5 mágico, dentro de cualquiera de los otros partidos de oposición, se adhiriera con su voto en la sesión preparatoria a los 60 que Libre y PSH ya habían alcanzado. Adicionalmente como consecuencia de la manifestación de Salvador no se dejaba en libertad por parte de Libre a cualquiera de sus diputados para alejarse personalmente del acuerdo que en su oportunidad les sirvió personalmente en las elecciones generales, y que se divorciaran ahora de su instituto político accionando para alcanzar para sí la presidencia del Congreso.
Si para alcanzar para si como objetivo propio los diputados disidentes de Libre y los que le acompañaron lograrían, como lo han hecho, convencer a la totalidad de los diputados nacionalistas y liberales para que le prestaran su voto….¿no habría sido mucho más fácil y aceptable que los ahorra disidentes de Libre se hubieran esforzado para conseguir dentro de la nueva oposición tan solo los 5 votos que faltarían a la materialización del acuerdo?… ¿ pudo ser esa excelente labor de convencimiento dentro de la nueva oposición parlamentaria, tanto o más efectiva a favor del acuerdo y con tan solo 5 votos, en lugar de orientarla a su causa disidente por una “negociación” donde se obtendría la totalidad de los votos de las bancadas nacionalistas y liberales?…. ¿se podría creer y aceptar llanamente que esa integración solidaria del PN y el PL hacia los votos de la disidencia ha sido “incondicional” y sin comprometer nada a cambio?…. ¿esos dos partidos (PN y PL) que en el cuatrienio anterior fueron enemigos declarados de Libre, de la democracia y del pueblo, serán ahora los hijos pródigos que se arrodillan ante la Junta Directiva que respaldan ahora con sus votos y ante el pueblo, para reconstruir lo que ellos mismos destruyeron, sobre todo contando que muchos son repitentes en este Congreso?…. ¿cómo se podría transitar en la conducción de un Congreso con una Junta Directiva en manos de los disidentes de Libre, quienes en lugar de haberle buscado internamente una salida al actual problema prefirieron compartir honores con el enemigo? Jamás debemos olvidar que la manifestación electora popular en noviembre buscaba y sigue buscando el reordenamiento del Estado y de la conducción política de la nación, lo que obliga a depurar lo que tanto daño ha causado hasta nuestras futuras generaciones. El cáncer que nos ha estado destruyendo debe ser totalmente extirpado.
No hay duda que se nos ha empantanado con las irreflexivas acciones tomadas en esta etapa parlamentaria iniciada con la celebración de la sesión preparatoria al haber sido conducida fuera del marco de la ley y sin la ética debida por quien, a partir de ese momento, ha escrito su epitafio para que se le recuerde por generaciones. Ahora hay que intentar aportar cómo salir de este infierno al que nos han llevado las ambiciones e irreflexiones de unos y aprovechamientos ventajistas de otros.
¿Qué nos queda?: 1) que renuncie a sus pretensiones íntegramente una de las dos juntas directivas para elegir con su respaldo absoluto a la que queda, 2) que ambas juntas directivas renuncien y que busquen una tercería elegible dentro del partido Libre para aunar todos los votos de la alianza conquistando los 5 que faltarían para hacer mayoría electora, debiendo Nasralla entender y aceptar esta posible salida y que esta tercería como opción incorpore como miembros de la Junta Directiva a algunos diputados de la bancada del PSH con el ánimo de compactar la unidad indisoluble de los partidos de la alianza, a fin de garantizar la gobernanza necesaria; considerando que en el Congreso se estará durmiendo con el enemigo y deben auto resguardarse para lo que se avecina considerando entre ello el nombramiento de las nuevas autoridades en otras instituciones del Estado. Es ahora o nunca.
Enero 26, 2022