CRISIS PARLAMENTARIA …CRISIS DE NACIÓN

(Melvin López Herrera)

La situación actual que en materia político-parlamentaria se nos está creando como consecuencia de la elección de la Junta Directiva del Congreso Nacional (primero provisional y después definitiva) nos está arrastrando a todos, independientemente del sector socio económico o político dentro del que se nos identifique, a experimentar consecuencias inesperadas como indeseables que más allá de garantizarnos haber salido del sometimiento al que nos ha tenido la dictadura cachureca del cuatrienio por finalizar, ahora está más bien propiciando en la llanura  el fortalecimiento de quienes nos tuvieron sometidos, al tomar partido, ventaja y acción en el aseguramiento de la nueva conducción del Congreso Nacional desde su nueva Junta Directiva.

Es indudable que quien tuvo la responsabilidad de dirigir la junta preparatoria que señala el artículo 194 constitucional para la elección de la Junta Directiva provisional y quien de todos es conocido que ha integrado hasta este 26 de enero un gabinete usurpador y con militancia en el partido que hecho gobierno ha sumido en la mayor desgracia a la nación… es indudable decíamos, llevaba una misión de su partido político particularmente de la cúpula del mismo que le ha dominado con el usurpador a la cabeza.

Es así como el Secretario de Estado que condujo esa junta preparatoria sin el mínimo disimulo manipuló el proceso parlamentario del 21 de enero, limitando la participación que todos los diputados tenían, y que como derecho les asistía, para hacer cuanta propuesta de fórmulas tuvieren para constituir la Junta Directiva Provisional y que habría concluido dentro de la mayor normalidad, donde al final se habría sometido a consideración y posterior votación todas las fórmulas propuestas.

Ahora nos encontramos ante las puertas (ya abiertas) de una crisis que nunca se debió generar; y que sin duda está siendo conducida en las sombras por el partido de gobierno saliente, de la mano con su aliado liberal. Y aunque refleja un origen político por el control  y el poder que se pretende en el Congreso  Nacional es también evidente la participación en el mismo del eterno poder  económico (el poder fáctico que jamás deberemos ignorar ni negar) tras ver amenazado su status actual ante los augurios (entre otros) de una reconstrucción de la institucionalidad y la reversión de leyes y reformas constitucionales que el parlamento saliente bajo el control del cachurequismo y el lado obscuro de la bancada liberal lograron ilegalmente imponerle a la nación en beneficio de unos pocos.

No entraremos en detalle sobre el conocido y nunca ignorado acuerdo político suscrito por Libre como partido político y al que se debe toda su membresía, con el que se habría decidido la integración de la Junta Directiva provisional y en propiedad del Congreso Nacional. En esas circunstancias, cualquier discrepancia entre sus diputados que con justo derecho aspiraran a presidir la Junta Directiva pudo y debió haber sido planteada al seno de los órganos de conducción del Libre, en lugar de separarse y buscar respaldos exógenos de toda naturaleza como innegablemente se puede observar.

Cuando se decide por el separatismo y el desconocimiento de la línea de Libre y  se busca apoyo de las nuevas bancadas, la del Partido Nacional que ocupó con ánimo perverso sus respectiva curules en el último cuatrienio y la del lado obscuro del liberalismo con igual perfil parlamentario; y todavía se le suma un sector del poder económico que siempre ha sido influyente en el destino político de la nación… cuando se recurre a todo ello repetimos, no nos cabe duda que las esperanzas que nos llevaron a decidir la “derrota” (entre comillas) del Partido Nacional nos dejan en una situación mucho peor que la que hemos vivido durante los transcurridos últimos doce años.  ¿Por qué sostenemos eso?: sencillamente porque no hay almuerzo gratis, ni aquí ni en la China. 

¿Qué intereses tienen el Partido Nacional y el Partido Liberal, por medio de sus bancadas parlamentarias, para apoyar unánimemente con sus votos una determinada candidatura distinta a la que el partido Libre ha nominado para la presidencia del Congreso Nacional?… ¿A quién o quiénes representa el despliegue logístico que se observó para materializar la celebración de una de las sesiones parlamentarias llevadas a cabo este pasado domingo 23 en un lugar distinto del Congreso Nacional?… ¿Por lo anteriormente cuestionado, acaso un cierto sector del poder económico alejado de toda institucionalidad política se ha internado navegando en asuntos que no les compete decidir sobre la integración de la Junta Directiva del Congreso Nacional?… ¿Qué intereses, realmente distintos, alejados y hasta opuestos, se están manejando en la conducción política de la nación por medio del Congreso Nacional?…¿Acaso estará inmiscuido en esto otro poder distinto del poder simplemente económico?

Ante la pugna que ha surgido por la integración de la Junta Directiva del Congreso Nacional y considerando las esperanzas y aspiraciones del pueblo de devolverle al país el Estado de derecho que se le ha atropellado y el rescate de la institucionalidad que le fue secuestrada por el Partido Nacional hecho gobierno, conviene que los grupos que pretendan la asunción de la Junta Directiva respondan al  pueblo las siguientes preguntas: 1) ¿promoverán incitar a la Fiscalía General de la República para que accione ante la Sala de lo Constitucional, en base al ineludible mandato del artículo 375 constitucional, para restaurar la Constitución al estado en que se encontraba antes de la ilegal sentencia el 22 de abril de 2015 orientada a autorizar una inconstitucional reelección presidencial?; 2) ¿le devolverán a la Constitución su estado irreformable promoviendo la derogación de sus artículos ilegalmente reformado para darle vida a las Zede’s, derogando consecuentemente la ley respectiva?; 3) ¿Le darán vuelta a la reforma que se hizo a la ley del presupuesto para proteger los actos de corrupción, cuando lograron anular la acción de la persecución penal que constitucionalmente le corresponde a la Fiscalía General de la República endosándosela como acción administrativa al Tribunal Superior de Cuentas?;

Y seguimos… 4) ¿Estarán dispuestos a derogar la “ley de secretos” o del tazón que sólo ha servido para ordeñar el insipiente erario público mediante ocultos actos de corrupción protegidos por esa ley?; 5) ¿crearán una nueva Ley Orgánica del Poder Legislativo donde la actual más allá  de facilitar un absoluto control antidemocrático del Congreso es una ley que nació durante la diarrea legislativa de 2014, y por lo tanto es indiscutiblemente inconstitucional?; 6) ¿lograrán integrar en su momento una nueva Corte Suprema de Justicia y una nueva Fiscalía General de la República con personas probas o prevalecerá el tradicional cálculo y manoseo político que tanto daño le hace a la institucionalidad y a la nación? 7) ¿respaldarán a la presidente de la República en su propósito de reinstalar la MACCIH o instalar una CICIH para combatir frontalmente la corrupción en la que navegan los políticos en contubernio con el sector privado?

Estas y otras preguntas/inquietudes formuladas deben ser analizadas en la respuesta a obtenerse, en consideración al apoyo condicionado o no, que lograrán de las otras bancadas parlamentarias de la nueva oposición, y el riesgo adverso que se podría inferir del compromiso adquirido con ellas y con sectores del poder económico que  a la luz pública ha dejado ver su intromisión este proceso legislativo que es eminentemente de los diputados que el pueblo ha elegido para representarnos.

Todavía hay tiempo pero cortísimo para salir de este embrollo.

Enero 24 de 2022

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