(Melvin López Herrera)
En política el diablo nunca duerme. Ya con la estruendosa derrota sufrida por el Partido Nacional, y por sobre todo por la cúpula que le ha desprestigiado sometiendo a su membresía y desde el poder agudizando la pobreza, la miseria y la dignidad del pueblo hondureño no les queda otra cosa, a quienes desde ese partido hasta ahora constituido en gobierno, que hacer el manoseo electoral clandestino para desfigurar los resultados en el nivel electoral de los diputados al Congreso Nacional; y con ello logrando que desde el Consejo Nacional Electoral (CNE) algunos diputados pirujos sean declarados electos; desplazando dentro y fuera de ese partido a quienes cuentan con la legitimidad para ocupar sus curules en el hemiciclo.
Ya ha sido motivo de escalofriantes denuncias en los medios y en las redes, y hasta trascendido internacionalmente, toda la maniobra que desde los centros operativos encargados de la digitalización de actas en el CNE ha habido significativas adulteraciones de resultados para dejar firme un falso cómputo final a nivel de diputaciones; dejando fuera a muchos candidatos que contaron con el beneplácito del elector, inclusive dentro del mismo Partido Nacional, para en lugar de ello pretender una declaratoria a favor de muchos que no alcanzaron los votos necesarios para la nueva integración del Congreso Nacional.
Se está montando con ello un letal fraude electoral abultando numéricamente la nueva oposición política en el Congreso, capaz de torpedear las decisiones patrióticas que se piensen tomar en el mismo para rescatar la nación, la institucionalidad y asegurar la efectividad de la labor que corresponderá al Ejecutivo con la instalación del nuevo gobierno. Con ese fraude también se pretende blindar a quienes ya fuera del poder requieran de “este servicio” desde la nueva oposición política en el Congreso Nacional.
El pueblo se manifestó en las urnas con la decisión de lograr el cambio de timonel en la conducción del Estado para llevarle el debido bienestar necesario a la nación y darle una buena imagen al país ante la comunidad internacional. Para ello dispuso electoralmente dar un voto de castigo al actual partido hecho gobierno, y dentro de él a muchos de sus candidatos a diputados que cínicamente estaban pretendiendo repetir, y que ahora se están colando fraudulentamente en la nueva conformación del Congreso; junto con los que se les ha identificado parlamentariamente como el lado obscuro del Partido Liberal.
Las denuncias ya son del conocimiento de las autoridades del CNE. Las mismas han sido interpuestas formalmente ante el Ministerio Público, donde el Fiscal General no tiene otra salida más que darle el debido curso a las mismas haciendo accionar las Fiscalías Especiales que se encargarán de la labor investigativa hasta poder dar con los presuntos responsables de las digitalizaciones fraudulentas que están alterando los resultados en el nivel parlamentario… y más allá de eso, dar con quienes están detrás de este fraude electoral. Si el Fiscal General se muestra indiferente ante estas denuncias sin hacer funcionar las unidades respectivas que habrán de accionar oportunamente, más allá de indiferente se habrá convertido en cómplice punible del fraude que se requiere neutralizar.
Este atentado a la democracia debe llamarnos a todos a exigir en el CNE la reversión de ese fraude y en el Ministerio Público la presentación de cuanto requerimiento sea necesario para enjuiciar a los responsables materiales e intelectuales de ese asalto que se quiere dar al Congreso Nacional y a la democracia.
Desde los medios de comunicación social deberá dársele el debido seguimiento investigativo y noticioso, haciendo eco del clamor ciudadano que pide a gritos un Congreso Nacional totalmente depurado electoralmente para asegurarnos que esta vez no estará plagado de alimañas que sólo han servido desde el hemiciclo para incurrir en actos de corrupción con los que se ha mancillado la dignidad de la nación, recetándonos el mayor estado de miseria que se nos ha inferido, hipotecando nuestra soberanía por unos dólares más, y fortaleciendo más la impunidad de las referidas alimañas con el Código Penal de la Impunidad que ellos mismos se han recetado para sí.
¿Vamos a dejar que esos política y socialmente indeseables se incrusten dentro de la nueva conformación del Congreso Nacional?; ¿Actuará el CNE con el ineludible deber de neutralizar ese fraude que se está gestando en el nivel de elección parlamentario?; ¿Se volverá cómplice la Fiscalía General de la República ante ese fraude donde deben identificarse a los responsables del mismo hasta llevarles a los tribunales de justicia?
La única salida efectiva para destruir ese fraude que se está montando, será rehaciendo un nuevo conteo, voto por voto… “marca por marca”, para cotejarlo con las actas oficiales que lleguen al CNE, anulando así las actas adulteradas con las que se ha provocado ese fraude. De no hacerlo así el fraude producirá frutos a favor de las alimañas y en perjuicio de quienes han tenido el mérito que les ha dispensado el elector, y se habrá inferido un nuevo golpe a la democracia y al pueblo hondureño. La decisión está en manos de las autoridades del Consejo Nacional Electoral.
El CNE, estrictamente sus concejales, se está jugando su carta de prestigio corriendo el riesgo de caer en un situación peor a la experimentada con las elecciones primarias. Deben responderle a la ciudadanía y a la nación para hacer mérito al cargo que ostentan dentro ese organismo electoral.
Diciembre 5, 2021
Unica forma de recuperar la institucionalidad del pais secuestrada por JOH y su pandilla de delincuentes asaltantes del erario publico
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