(Melvin López Herrera)
Un nuevo amanecer nos ha llegado a los hondureños con el rescate de la nación desde el escenario al que se le había llevado en la conducción del Estado. No podrían soportarse cuatro años más de sometimiento en la forma en que ha sido conducido el Estado y la nación por doce largos años. Hemos escrito la historia política de Honduras para una nueva etapa que nos concierne a todos quienes hemos enterrado nuestro ombligo en este terruño querido… La tarea es de todos.
Ahora tenemos una nueva agenda conducida por los nuevos gobernantes en los tres niveles electorales fundamentales, y sobre todo en los poderes Ejecutivo y Legislativo; desde luego con la cooperación y vigilancia del pueblo que es el destinatario final de las bondades y desgracias que le han venido de quien le gobierna. Más adelante deberemos decidir la conformación de las otras instituciones dentro de la estructura del Estado, que incluye a la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía General de la República entre otras.
La Patria ha sido duramente atropellada desde las instituciones del Estado que debieron fortalecerle y que en lugar de ello, quienes les conformaron, se encargaron de desfigurarla con decretos que se vuelven leyes, con una politizada administración de justicia y sobre todo desde una hegemonía de un Poder Ejecutivo convertido en dictadura; todo ello para asegurarse la consolidación de la impunidad en beneficio de unos pocos que se colaron dentro de estas instituciones.
¿Qué nos queda como tarea?… Tantas y tantas responsabilidades. En primer lugar reafirmarle la vida efectiva a nuestra Carta Magna conforme al mandato que ella misma nos impone en su artículo 375: el restablecimiento de su efectiva vigencia, mandando a anular desde la Sala de lo Constitucional la ilegal como inconstitucional sentencia del 22 de abril de 2015 desde donde ilegalmente se impulsó una reelección inconstitucional.
Igualmente, conforme a ese artículo 375, revertir las inconstitucionales “reformas constitucionales” que dieron vida a la ZEDE’s con las que se ha pretendido dividir hasta vender el territorio nacional, al crear dentro de esas zonas territorios independientes y hasta un órgano jurisdiccional con jueces y leyes propias, suplantando la soberanía del pueblo de donde dimanan los poderes del Estado, del que no se excluye el Judicial. En otras palabras: con las ZEDE’s se ha creado en Honduras un Estado dentro de otro Estado.
Otra tarea es revisar hasta derogar el bien llamado “Código penal de la impunidad”, creado para asegurarles la no persecución de la justicia a quienes desde el Estado mismo se han protegido de los grandes saqueos infringidos a nuestra pobre economía, en perjuicio del mínimo bienestar económico y social que se le podría brindar a la nación.
Se deberá derogar también el Decreto Legislativo 116-2019 y otros relacionados desde donde se mutiló la acción del Ministerio Público en su función constitucional de someter a los tribunales de justicia a quienes apoyados el ese decreto aseguraron su impunidad respecto a los recursos del Estado que han depredado en beneficio propio; y sometiéndoles a la decisión política de un Tribunal Superior de Cuentas que, de acuerdo con ese Decreto, alarga en el tiempo esa decisión que al final puede inclusive no declararles responsabilidad penal a quienes sin el mismo irían derechito a domiciliarse en los recintos penales del Estado.
Y de una manera fundamental procurarle una vida digna a la nación propiciando una sola identidad entre los hondureños, en procura de su bienestar económico y social, que acabe con la precaria (por inhuma) situación a que ha sido sometido el pueblo hondureño en general; en contraposición a lo que manda el artículo 59 constitucional: “La persona humana es el fin supremo de la sociedad y del Estado. Todos tienen la obligación de respetarla y protegerla…”
Esto último que hemos señalado, no podrá ser fácilmente alcanzable si previamente no se revisan y enmiendan constitucionalmente, lo inconstitucionalmente dispuesto en las cuatro situaciones anteriormente señaladas.
Y para democratizar políticamente a la nación al iniciarse el nuevo cuatrienio legislativo deberá implantarse constitucionalmente la “segunda vuelta electoral”, para asegurar la legitimación de quienes nos habrán de gobernar dentro una verdadera “gobernanza”, tan necesaria para la estabilidad política y social de la nación entera.
Dios bendiga a nuestra querida Honduras… Dios ilumine a sus nuevos gobernantes, dándoles humildad y sabiduría en ese trompo que se ha echado a la uña. De parte nuestra, estaremos atentos y vigilantes, como deberemos de estar, de la responsabilidad con que asuman su mandato constitucional.
Noviembre 29, 2021