(Melvin López Herrera)
A esta fecha tan sólo nos quedan 35 días (7 días de octubre y 28 días de noviembre) para las elecciones generales; cuando se habrá sellado el hasta ahora incierto destino de nuestra querida Honduras. El camino en el proceso a recorrer por la verdadera oposición política, aunque hasta ahora va a paso firme, no está siendo del todo fácil porque el actual partido político hecho gobierno cuenta con todos los elementos que le permiten llevar una ventaja no numérico-electoral dentro del proceso pero que es de lo que se valdrá para imponerse, sin descartar hasta el fraude para lo que han sido expertos en los procesos anteriores, y el “salvavidas” que tienen en las Fuerzas Armadas.
Así el Partido Nacional cuenta con: a) el poder que actualmente detenta dentro del Estado, b) el billete que ha conformado con los atracos al erario público mayormente facilitado desde disposiciones decretadas en el Congreso Nacional y con los que se permite sus campañas millonarias y la compra de los votos de los ciudadanos abandonados a la miseria, c) la forzada disposición de los medios de comunicación social con las constantes cadenas radiales aparentemente de carácter humanitario pero con fines estrictamente electores, d) los nexos vinculantes que se le señala con el narcotráfico y que sería su fuente para el financiamiento de su campaña, e) el secuestro de la institucionalidad sometida a los dictados del usurpador, f) el “divide y vencerás” con el que lograrían quitarle fuerza a la oposición política aislando de la “alianza” en este caso al Partido Liberal y g) el sostenimiento en el poder que les ha facilitado las Fuerzas Armadas; estás últimas que han permitido la usurpación de la presidencia de la República y que serían las protagonistas de un eventual auto golpe de Estado con que se podría hacer fracasar el actual proceso electoral.
A lo anterior habría que sumar la lamentable decisión de un Partido Liberal controlado por su “lado obscuro” y por su “caudillo sin cabeza” que preferirá aliarse con el partido de gobierno materializando sonados acuerdos en la sombra, de los que se dice que ya tienen negociados para sí el control de algunas instituciones del Estado, entre las que suena el Congreso Nacional por medio de su nueva Junta Directiva, y desde allí la designación, mediante elecciones en segundo grado, de nuevas autoridades institucionales en sustitución de las que habrán llegado a completar su período para el que fueron electas en su oportunidad.
Desde el lanzamiento de la pre candidatura de Yani Rosenthal presentíamos para dónde sería llevado su partido político en esta contienda electoral. A él, más allá de querer convertirse en el futuro presidente de la República (a lo que desde mucho atrás ha aspirado), lo primero que le interesa es recuperar los bienes que le incautó el gobierno a su núcleo familiar; y obviamente esta vía la de las elecciones generales se le convierte circunstancialmente en el medio efectivo para alcanzar su objetivo primario (la recuperación de sus bienes desde un eventual poder alcanzado electoralmente).
Y desde esa pre candidatura ha quedado comprometido con quienes se le acercaron para apoyarle y ahora le cercaron para atarle: el lado obscuro de su partido. En ese estado actual Yani está enfrentado una presión férrea dentro de su partido para que este instituto político se mantenga alejado de la alianza opositora, facilitando con ello la resistencia del partido de gobierno ante las elecciones generales; convirtiéndose así el Partido Liberal en el aliado del “narcorrupto” Partido Nacional que tanto daño le ha hecho y le seguiría haciendo a la nación.
¿Qué nos queda con respecto al Partido Liberal en este proceso electoral?… sencillamente que sus bases tomen conciencia y presionen para que el partido se sume a la alianza opositora respaldando la candidatura presidencial de Xiomara, y con ellos procurando la derrota del “narcorrupto” partido de gobierno. Y si las autoridades que controlan el Partido Liberal se hacen sordos a ese llamado, que las mismas bases sumen el día de las elecciones con su voto el triunfo de la “alianza”, para desterrar del gobierno al partido político más perverso hasta ahora en la vida política de la nación.
O se está con la “alianza” o se está con los cachurecos… no hay término medio. Lo primario es sacar al Partido Nacional del poder, y la “alianza” es la única y necesaria esperanza para la nación entera. Las bases del liberalismo, en este caso, tendrán la última palabra para consolidarla íntegramente.
Octubre 25, 2021