LA LAMENTABLE HERENCIA QUE NOS DEJARÍA EL PARTIDO LIBERAL.

(Melvin López Herrera)

Desde el Golpe de Estado de 2009 la historia de Honduras tomó otro rumbo hasta los momentos actuales, partiendo de la división del Partido Liberal que le facilitó el acceso al Poder a quienes nos han gobernado por cerca de doce años, sometiéndonos y teniéndonos en las circunstancias en la que actualmente nos encontramos.

De ese Golpe de Estado, el más ganancioso fue el Partido Nacional por medio, tanto de Porfirio Lobo Sosa quien pudo llegar a la Presidencia de la República aún y con la ventaja abismal que le llevaba Elvin Santos, como también Juan Orlando Hernández quien inicialmente se abrió camino asumiendo la Presidencia del Congreso Nacional desde donde desarrolló su plan personal y de su grupo para más adelante llegar a la Presidencia de la República y actualmente mantenerse en forma usurpadora en ese cargo.

Es más que seguro que para el cuatrienio 2014-2018, si el Congreso Nacional en su Junta Directiva hubiera estado conformado por diputados de la oposición, el Partido Nacional por medio de sus cabecillas y que no conformaba mayoría parlamentaria, difícilmente habría avanzado hasta donde ha llegado. Sin embargo cuando el Partido Liberal recibió una propuesta del resto de la oposición parlamentaria para que la Junta Directiva del Congreso fuera presidida por ellos (por el Partido Liberal), hubo un rechazo total a dicha propuesta terminando los liberales en negociaciones con los nacionalistas facilitándoles a estos últimos el control de la Junta Directiva del Congreso, con las lamentables consecuencias de todos conocidas. Esa lamentable decisión del Partido Liberal fue un duro revés que favoreció al Partido Nacional para hacer y deshacer desde el Congreso Nacional como lo ha venido haciendo hasta la fecha.

Luego para las elecciones generales de 2017 se formalizó una alianza política que llevó como candidato presidencial a Salvador Nasrralla. En esa época el candidato presidencial del Partido Liberal fue Luis Zelaya, quien respecto a la alianza manifestó su posición en el sentido que tenía instrucciones de su partido que si no encabezaba él la fórmula presidencial no habría tal alianza. Así fuimos a las elecciones general de 2017 con un candidato presidencial nacionalista inscrito ilegalmente en violación a la Constitución y sufriendo el fraude montado por el Partido Nacional en donde tras una revisión del escrutinio hasta las “boletas planchadas” fueron parte del conteo para declarar ilegalmente presidente electo a Juan Orlando.

Esas fueron las dos ocasiones en que por una mala decisión del Partido Liberal los “narcorruptos” cachurecos se lograron mantener en el poder, con trágicas como lamentables consecuencias para la nación entera: Un Congreso Nacional del período 2014-2018 que lamentablemente, pudiendo haberse tenido la oportunidad,  no pudo ser controlado por la oposición de esa época; y el resultado de una elecciones generales en 2017 donde si se hubiera contado con la adhesión de los liberales a la alianza política que le competía a los nacionalistas, habría sido más que suficiente para rebasar el fraude montado por los cachurecos.

Ahora, nuevamente, estamos por experimentar que los liberales  repitan  esa trágica historia facilitando en noviembre el  gane de los nacionalistas. La no incorporación de los liberales en la alianza opositora a nivel presidencial al menos, favorecerá a los nacionalistas para continuar en el poder, con los efectos perversos que sus administraciones han inferido a la nación entera.

Bien sabemos que Yani Rosenthal está a dos pullas… Por un lado está obligado a reflexionar y convencer a su partido sobre la indiscutible necesidad de que sólo haciendo un bloque en común los partidos mayoritarios de oposición podrían sacar del poder al “narcorrupto” Partido Nacional, y que esto es de vida o muerte y sin parpadeos. Sin embargo por otro lado está recibiendo las presiones de un grupo identificado con los diputados del lado oscuro de dicho partido, dirigidos en la sombra por su “caudillo sin cabeza”, para que se abstenga de incorporarse a esa alianza.

Se ha escuchado inclusive (rumores que corren a sotto voce) que tras esa presión ha habido negociaciones con el Partido Nacional con relación de cederle al Partido Liberal su cuota de poder en la repartición de los próximos cargos institucionales a elegir desde el Congreso Nacional y hasta el control del Congreso mismo por medio de su Junta Directiva.

Cierto o no esto último, si el Partido Liberal termina decidiendo no integrarse a la alianza no hará otra cosa que facilitarle las herramientas electoreras al partido más perverso en la historia política de la nación. ¿Será acaso esa la herencia que nos piensa dejar el Partido Liberal en estas elecciones de noviembre?

Octubre 18, 2021

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