(Melvin López Herrera)
No somos los únicos que oportunamente señalamos, ser indispensable como necesario que la oposición política en su totalidad constituya un solo bloque para hacerle frente al Partido Nacional en el próximo proceso electoral. Eso se viene repitiendo pero sin los resultados esperados.
Entre varios de los pronunciamientos, está una carta que en diciembre pasado personalmente enviamos a los principales líderes políticos de la oposición (Mel Zelaya, Luis Zelaya y Salvador Nasrralla), en donde fuimos bien claros en el sentido de hacerles saber que aisladamente serían más que ilusos al pretender que separadamente vencerían esta dictadura, la que ya tiene bien probado su proyecto de imponerse en las elecciones de noviembre con un fraude más que perfeccionado (por descomunal) en comparación con el de 2017, y asegurado con el sometimiento de las Fuerzas Armadas a Juan Orlando Hernández que no sólo se trata de la persona natural que lleva ese nombre de pila, sino también del grupo delincuencialmente identificado dentro del Partido Nacional, que le ha acompañado y le continuará acompañando para mantenerse en el poder y así seguir usufructuando las delicias del Estado, con sus actos de corrupción, delincuencia y hasta señalados nexos con la narco actividad con una resonancia universal desde las cortes de New York.
Es lamentable que el desastre operado con las elecciones primarias no les dejó lección a esos “líderes políticos de la oposición”. Hasta la persona más sencilla por sus pocos conocimientos en asuntos electorales sabe muy bien que el fraude que se impuso en las primarias, era un diseño creado para propiciar las condiciones que llevarían a un mínimo esfuerzo para impedir que se alcanzara la necesaria consolidación de toda la oposición, que acabaría de una vez con esta dictadura que continúa dispuesta a recetarnos hasta cincuenta años de corrupción y narco estado y un mayor hundimiento en la pobreza y la indigencia, con olores a miseria humana.
Así tomando en cuenta que habiendo sido declarado ganador Yani dentro del Partido Liberal, y sabiendo lo que ya trascendió que él estaría de acuerdo en la constitución de una alianza si, y sólo si él encabeza la candidatura presidencial dentro de la oposición; no se podría esperar acuerdo alguno. Y el Partido Liberal se iría nuevamente separado en el proceso electoral de noviembre; y hasta podríamos pensar, sin temor a equivocarnos, que ese ha sido parte del preconcebido proyecto del Partido Nacional.
Del lado de Libre se ha más que sostenido que Xiomara no estaría dispuesta a ceder en esta ocasión su candidatura presidencial dentro de la ya fracasada alianza de oposición; argumentándose para ello que ya lo hizo en 2017. Y hasta ahora se ve que esa es su definitiva posición personal y la de las bases de su partido.
En cuanto a Salvador, desde un principio él ha considerado contar con la simpatía y respaldo (dice él) de dos millones de electores, con lo que ve innecesaria una alianza del PSH para derrotar al Partido Nacional. Y con esa seguridad de la que presume, sólo está contribuyendo, con sus continuos insultos y ofensas hacia otros, a acentuar más la grieta en la oposición política; la que no lograría enfrentarse exitosamente al partido que durante casi doce años sólo ha traído miseria, pobreza y humillación a la nación y el descrédito del país ante la comunidad internacional.
Lamentablemente los consejos que en privado y de buena fe le hemos dado, y le seguiremos dando, no le hacen reflexionar y rectificar sobre el comportamiento necesario que todo líder político, sin excepción, está exigido a mantener para sí; y con ello presentar el único y verdadero perfil que un buen político debe trasmitirle a la ciudadanía electora, deseosa de un verdadero cambio dentro de la nación y con la altura política que se impone a quienes pretendan asumir la conducción del Estado.
En la carta de diciembre pasado que al inicio comentamos se hacía ver que si la alianza no se daba, por no ponerse de acuerdo sobre quién encabezaría la fórmula presidencial, que lo más indicado sería que se buscara una cuarta persona (que seguro la hay… y más de una) para encabezarla, y que ese sacrificio patriótico lo hicieran lo líderes para asegurar sacudirnos esta dictadura.
Y me pregunto: ¿porqué no podrían diferir sus naturales aspiraciones presidencialistas, dando vida efectiva a la alianza con otra cabeza, y después de derrotado el Partido Nacional pensar en lanzarse separadamente dentro de su partido para las elecciones de 2025?…¿Pesan más sus ambiciones personales, a sabiendas que una oposición irreconciliable entre sí facilitaría la continuidad de los nacionalistas en el poder y con el mismo esquema de gobernar: el sometimiento de todos los poderes del Estado y sus instituciones, y con ello la continuidad de un gobierno corrupto y con señalamientos de haber convertido al país en un narco Estado?… ¿Tendrán vergüenza los líderes políticos de la oposición sobre el triste destino que nos están recetando con sus obstinaciones; que al final les hará responsables directos de un noviembre negro al que nos estaremos enfrentado dentro del proceso electoral que se nos avecina?
Esta es la realidad actual ante la que nos encontramos de cara a las elecciones de noviembre: otros cuatro años por lo menos, gobernados por la corrupción, la ilegalidad, y dentro de un narco Estado; situación que los líderes políticos de la oposición podrían evitar si sus ambiciones desmedidas las dejaran a un lado y pensaran primero en Honduras. Si a estos líderes políticos no les da vergüenza… a nosotros nos provoca indignación.
Abril 23 de 2021