(Melvin López Herrera)
Ahora que nos estamos enfrentando a un nuevo proceso electoral que se inicia con elecciones primarias para algunos de los partidos políticos, debemos reflexionar en que los hondureños estamos agotando los últimos cartuchos dentro de las esperanzas que aún debemos y podemos abrigar en nuestro anhelo porque la nación entera salga y se libere del sometimiento que le han impuesto quienes habiéndose apoderado de la conducción del Partido Nacional, han controlado el Partido tan sólo para sus intereses grupales, y con ello asaltado el poder y la institucionalidad del Estado, constituyéndose en el grupo delincuencial más peligroso que haya tenido históricamente la nación enraizado en las estructuras de gobierno; y que valiéndose del secuestro de la institucionalidad mediante el montaje de fraudes electorales y con la ayuda del mundo del narcotráfico externo e interno ha llegado ese grupo a convertirse y encarnar aquello de lo de “el Estado soy yo”.
Es triste reconocer pero mucho más lamentable negarse a hacerlo, cómo el Partido Nacional de Honduras después del golpe de Estado, ha venido siendo controlado por la actual cúpula que ha logrado mantenerse casi por tres períodos de gobierno, consolidándose con ello en el poder al grado de pretender repetir nuevamente dentro del actual proceso electoral que en marzo tiene calendarizada las elecciones primarias de este instituto político. ¿Cuál es el producto que para la nación ha dejado esa argolla, esa cúpula, ese clan, esa red que se ha encargado de dirigir los destinos de este pobre pueblo?
Si no fue más antes, basta con recordar el atraco al Seguro Social que costó muchas vidas y donde los delincuentes intelectuales, que fueron los verdaderas cabecillas, siguen disfrutando de su asegurada impunidad
Los grandes atracos que se dio con el caso llamado “La caja chica de la dama”, donde la justicia no ha alcanzado aplicarse rigurosamente
El caso de la famosa “Caja de Pandora” donde no solo se gratificó con los respectivos sobreseimientos a los sindicados, sino que algunos de ellos (los de pesos pesados) aparecen en la actualidad figurando dentro de planillas para diputados y con posibilidades de entronizarse otras vez dentro de las estructuras del Estado para continuar en lo mismo: despedazando y frustrando las esperanzas de la nación entera.
El festín que se han recetado quienes controlan el Congreso Nacional y que han logrado, con la complicidad de algunas bancadas que no han sido oposición, blindarse contra la persecución de la justicia al reformar leyes que protejan sus fechorías; hasta llegar a diezmar las facultades constitucionales otorgadas a la Fiscalía General de la República en su acción pública para perseguir el delito; y hasta acabaron con la Maccih.
Las maniobras de poderosos políticos que con sus influencias logran que desde los órganos jurisdiccionales del Estado se les resuelvan recursos ordenando el paro de las investigaciones de que están siendo objeto por parte del Ministerio Público, encaminadas a sustentar los respectivos requerimientos fiscales; y tras eso no tener impedimento alguno para estar figurando nuevamente como aspirantes a cargos de elección popular.
El gran perjuicio infringido a la población al no atender como debió ser su crisis sanitaria con motivo de la actual pandemia ocasionada por el Covid-19; todo como consecuencia del gran robo que se materializó con la movida de los hospitales comprados y otros insumos para atender esta pandemia. Hasta la fecha poco o nada se ha visto con los hospitales que llegaron al país; nada se ha hecho para recuperar las cantidades millonarias con que la nación fue estafada tras esa compra; y aún la justicia no ha alcanzado a quienes tienen responsabilidad con lo ocurrido; que no sólo se refleja en las grandes pérdidas de dinero sino en los efectos causados a la población ocasionándole irreparables pérdidas en vidas humanas.
Y por si fuera poco, resulta innegable rechazar los señalamientos que se han hecho y continúan haciéndose en los órganos jurisdiccionales de la poderosa nación del norte, en donde los fiscales de aquellas urbes han sido categóricos al poner su dedo índice en quienes (ilegalmente) nos gobiernan; con todos los efectos adversos a la nación incluyendo el que nuestro país sea señalado como un narco Estado. Y aunque aquellos fiscales señalan a una persona determinada; la narco actividad no es exclusividad de uno solo…es desarrollada por una organización de redes de personas, con poder e influencias capaces de desafiar a los órganos de seguridad del Estado, a la justicia y a democracia; y con más facilidad si esa red está entronizada en las estructuras del mismo Estado; con agravantes consecuencias para la nación, su seguridad personal, su bienestar y dignidad humana.
¿Y en qué circunstancias nos encontramos ante este nuevo proceso electoral?… Refiriéndonos estrictamente al partido político que está actualmente en el poder, desde ya se ve venir la gran amenaza en la vida política y social de la nación cuando la gran mayoría de quienes tienen actualmente secuestrado a ese partido están pretendiendo repetir en este nuevo proceso electoral para retener sus diputaciones, o en busca de la titularidad en otro poder del Estado. Igualmente en el caso de las alcaldías municipales.
Ante ese panorama ya descrito ilustrativamente nos atrevemos a preguntar:
¿Dónde están los nacionalistas íntegros, que indudablemente deben existir, que sean capaces de lanzarse sin paracaídas al rescate del Partido Nacional; o al menos a frenar las aspiraciones de quienes, ya conocidos por sus actos delincuenciales y de corrupción, pretenden continuar dentro de las estructuras del Estado ofendiendo a su partido, maniatándole, manchando su membresía y burlándose de la nación?
¿Es que acaso la gran membresía del Partido Nacional debe resignarse a continuar secuestrada y sometida por quienes desde la cúpula del partido se han servido de ellos, dejándose manipular electoralmente, para asegurar su festín político dentro ese perfil de red constituida en el mismo partido y en las diferentes estructuras del Estado?
¿Será que se acabaron o están acabados los nacionalistas íntegros que debieron y deberían luchar para el rescate de su partido, como una ineludible necesidad para asegurarle un mejor destino a la nación hondureña?
Los nacionalistas íntegros, que aún deben existir dentro de su partido político, consideramos que deben arriesgar el todo por el todo por rescatar a su partido de las garras de quienes le tienen secuestrado, si realmente piensan en la nación y en la Patria. El mantenerse indiferentes o pusilánimes les hará cargar con su cuota de responsabilidad ante la nación, la Patria y las futuras generaciones. Esa red debe caer y más temprano que tarde. Es ahora la gran oportunidad para quienes se consideren realmente íntegros dentro del Partido Nacional.
Febrero 1, 2021