CARTA ABIERTA AL ESTADO MAYOR CONJUNTO DE LAS FUERZAS ARMADAS

(Melvin López Herrera)

SEÑORES MIEMBROS DEL ESTADO MAYOR CONJUNTO DE LAS FUERZAS ARMADAS.

Presente:

Atención:

Jefe de Estado Mayor Conjunto.

Señores:

En esta ocasión que en nuestro calendario cívico esta fecha 21 está dedicada a las Fuerzas Armadas de Honduras; con mi derecho y deber ciudadanos me estoy dirigiendo al Estado Mayor Conjunto como órgano superior técnico militar de las mismas, en donde su Jefe de Estado Mayor es quien ejerce el mando operativo militar del Instituto Castrense que, conforme a la Carta Magna tiene la responsabilidad ineludible de mantener el imperio de la Constitución de la Republica y con ello el aseguramiento de la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República. Todo ello sustentado en los artículos 272 párrafo segundo de la Constitución de la República; 1 párrafo segundo, 37 y 48 numeral 1 de la Ley Constitutiva de las Fuerzas Armadas.

Como es del conocimiento del Estado Mayor Conjunto, en el mes de septiembre recién pasado se convocó por parte del  Consejo Nacional Electoral (CNE) al próximo proceso electoral de la nación, que se inicia con las elecciones primarias e internas de los partidos políticos y concluye con la generales.

El proceso electoral de 2017 es del conocimiento público, nacional e internacionalmente, que culminó con una ilegal declaratoria de presidente electo (por parte del Tribunal Supremo Electoral de aquel momento) con el que se permitió que JUAN ORLANDO HERNÁNDEZ ALVARADO usurpara y continúe usurpando la Presidencia de la República, y con ello otros cargos como el de Comandante General de las Fuerzas Armadas.  Entre las muchas responsables instituciones del Estado en calidad de cómplices de la referida usurpación están: El Congreso Nacional en la persona de su presidente como consecuencia de la juramentación inconstitucional hecha al usurpador y los diputados que formaron quórum al momento de su inconstitucional toma de posesión, la Fiscalía General de Estado, la Corte Suprema de Justicia, el fenecido Tribunal Supremo Electoral y desde luego, de una forma muy relevante, las Fuerzas Armadas de Honduras por medio de sus Estado Mayor Conjunto en la persona de quienes desde 2017 lo han venido integrando sucesivamente hasta llegar al actual.

Es un hecho incuestionable -del cual los integrantes del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas no pueden alegar ignorancia ni justificar la abstención de su responsabilidad constitucional- que el instituto castrense fue creado según el artículo 272 párrafo segundo  de la Carta Magna y el artículo 1 de su ley constitutiva (entre otras motivaciones) “para mantener la paz, el imperio de la Constitución, los principios de libre sufragio y la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia de la República”.  Y esos preceptos dispuestos no son otra cosa que un mandato para las Fuerzas Armadas, de ejecución forzosa a través del Estado Mayor Conjunto; mandato que para su ejecución no requiere ser dictado por los órganos jurisdiccionales del Estado. 

La desobediencia a ese mandato, por parte de las Fuerzas Armadas no lleva a su Estado Mayor Conjunto a otra cosa que la comisión del imprescriptible delito de Traición a la Patria.  No puede justificarse  el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas arropándose en  una ilegal sentencia que, al margen de su ilegalidad, jamás neutralizó el mandato constitucional de la “alternabilidad” preceptuado en el artículo 4 párrafo segundo, y que también jamás neutralizo el 240 numeral 3 que prohíbe ser elegido presidente el jefe superior de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y los cuerpos de Seguridad del Estado, e igualmente jamás neutralizó la obligación impuesta a las Fuerzas Armadas a garantizar la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia, según el artículo constitucional 272 párrafo segundo.

Hemos observado con bastante preocupación que; aunque las Fuerzas Armadas están constitucionalmente definidas como una institución apolítica, obediente y no deliberante, ya se está haciendo costumbre en el actual Jefe de Estado Mayor Conjunto, y ahora con la adición del Secretario de Estado en el despacho Defensa, ignorar la apoliticidad que les impone la Constitución; tan solo para justificar la actual usurpación presidencial, permitida por la complicidad  de las Fuerzas Armadas.  Es abominable como aborrecible desde todo punto de vista el comportamiento hasta el cinismo cuando sostienen que la actual usurpación está legitimada con la participación de la oposición en el proceso electoral.  Así lo sostuvo el Ministro de Defensa en un foro televisivo matutino este lunes 19; y así lo ha venido sosteniendo mediáticamente el Jefe del Estado Mayor Conjunto.  Lo anterior se torna más agravante, en consideración a las revelaciones del Jefe de Estado Mayor Conjunto quien se reconoce haber pasado por la Facultad de Derecho, con lo que por nada justificaría la aparente ignorancia que quiere vender al publico respecto al desconocimiento de las leyes.

Lo que más preocupa es que desde los medios de comunicación social que se prestan a permitir tales “falsos positivos”, con la cómplice actitud pasiva de sus moderadores, se le impone mentalmente a una nación pobremente ilustrada lo que falsamente se ha venido insistiendo desde las Fuerzas Armadas: que con la participación de la oposición se legitimó la actual usurpación presidencial

El artículo 96 numeral 5 de la actual Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas manda la cancelación de los partidos políticos que no participen directamente en el proceso de elecciones generales. La participación de la oposición en el anterior proceso electoral en nada legitimó la actual usurpación de la Presidencia de la República y obedeció estrictamente a dos razones: una jurídica para evitar ser cancelados como partidos políticos; y otra de naturaleza política para evitar que contáramos con un Congreso Nacional conformado por casi 128 diputados nacionalistas

Tomando en cuenta el papel constitucional de las Fuerzas Armadas en el venidero proceso electoral, por todo lo ya acontecido nos lleva a formular las siguientes preguntas al instituto castrense, por medio de su Estado Mayor Conjunto:

¿Se someterán las Fuerzas Armadas a su irrenunciable obligación de asegurar la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República?.  ¿Si el actual gobernante de facto pretendiera violar nuevamente la Constitución, lanzándose al proceso electoral, se le dejaría que nuevamente violara la Constitución?  ¿Están comprometidas las Fuerzas Armadas con el actual gobernante de facto al grado volver a servirle de cómplices, reincidiendo con ello en la comisión del delito de Traición a la Patria?

Estas solas preguntas, deben ser respondidas públicamente por el Estado Mayor Conjunto a través de su «Jefe».  El silencio a las mismas será un indicador de la nueva intención de las Fuerzas Armadas a internarse nuevamente en esa aventura delictiva.

Quedamos a la espera de la debida respuesta, que será para la nación entera y en procura de la paz y de un verdadero estado de derecho.

Tegucigalpa M.D.C.21 de octubre de 2020

Melvin López Herrera

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