EL IMPERDONABLE SILENCIO DE QUIENES NO DEBERÍAN CALLAR

(Melvin López Herrera)

 No cabe duda que, en estos momentos circunstanciales que estamos experimentando como consecuencia de la pandemia del Corona Virus, todos los habitantes de la nación debemos estar en sintonía con el gobierno, independientemente de la indiscutible ilegitimidad de quien lo conduce; y hacerle frente -de una manera responsable y transparente- a esta realidad que cada día se vuelve más amenazante ante el derecho natural a la existencia con que Dios ha privilegiado a la humanidad.  Igualmente el gobierno debe ser coherente con los diferentes sectores de la nación, sobre todo con la debida inclusión de quienes por su especialidad en la materia son los únicos que conocen con propiedad las circunstancias, alcances y el tratamiento de este virus, que si no es enfrentado científica y técnicamente nos va a dar tremendas como irreversibles sorpresas al final.

Este es un esfuerzo de todos… todos.  Y aunque esta pandemia traiga efectos sociales y económicos que no deben ignorarse ni dejarse de atender, el accionar de todos, y la conducción del gobierno, debe estar mayormente centrado en las oportunas estrategias a seguir para hacerle frente a esta pandemia.

El llamado del gobierno en todo momento debe ser escuchado y atendido.  Pero ese llamado deberá necesariamente estar revestido de la ineludible responsabilidad en el manejo de este problema que es de todos, evitando imprimirle un matiz político donde se evidencie el interés sectario; debiendo primar únicamente el interés por el bienestar y la seguridad salubre de la nación entera.

Por eso los comunicados que en cadenas nacionales se transmiten por los medios televisivos y radiales deben ceñirse estrictamente a manejar un hilo efectivo de conexión entre gobierno y pueblo y en torno a mantenernos informados y prevenidos de nuestro actual estado como nación, ante los avances y combate de este virus, y desde luego informando sobre las medidas que se estén adoptando y que debamos asumir día a día de cara a esta inesperada circunstancia en que nos encontramos y sus colaterales efectos; y desde luego con la participación del personal calificado científica y técnicamente por ser conocedor de tema.

El lunes 6 de abril un periodista de un foro televisivo matutino capitalino hizo el oportuno llamado a que el gobernante revisara su participación en las diarias cadenas, haciendo énfasis en que se despojara de cualquier propósito personal protagónico; y que le diera en las mismas mayor participación a los especialistas profesionales que prácticamente han estado marginados de la comunicación con el pueblo mediante estos oficiales enlaces radio televisivos e igualmente de su participación activa en la tarea a emprender contra esta pandemia.  Ese llamado del periodista es el reconocido sentir de la población en cuanto al papel responsable que el gobernante debe estrictamente asumir… sin ánimo protagonista alguno.

Lamentablemente como tristemente sucede en todo gremio, al haber intereses personales diferenciados y hasta contrapuestos, no pasaron ni dos días cuando desde otro programa televisivo vespertino y también capitalino otro colega (como si estuviera apoyando una campaña política) saliera en defensa del gobernante y atacando al periodista que no habiéndose llamado al silencio prefirió no callar y decir lo que debió en el momento necesario; tal como nos lo recuerda el Eclesiatés bíblico: “hay tiempo para callar y tiempo para hablar”.

Quiérase o no, teniendo presente aquello también bíblico de “por sus hechos los conoceréis”, y recordando inolvidable situación particular del actual gobernante con respecto a sus declaraciones en su primer período de gobierno, en el sentido de que no aspiraría a un segundo mandato por ser y seguir siendo inconstitucional; nos llama a la duda razonable si actualmente con sus comparecencias (lejos de hacerlo con actitudes de absoluta transparencia y desinterés personal) estaría acaso editando futuros guiones televisivos que se convertirían en material de futuras campañas electorales para su partido político… y porqué no para él mismo.

Es aquí donde consideramos que los conductores de programas de foros y debates radiales y televisivos deberían preguntarle directamente al gobernante si ha considerado que eventualmente podría intentar un nuevo período presidencial inconstitucional, aprovechándose o no del estado de crisis al que podríamos llegar con lo que nos está aconteciendo con esta pandemia… y arrancarle una respuesta contundente que le comprometiera ante el pueblo.

En la noche del 7 de abril, en la cadena radio televisiva el gobernante se atrevió a informar que se está trabajando en un nuevo diseño para una nueva Honduras y para 20 años.  Independientemente de lo oportuno o no de ese anuncio nos preguntamos: ¿tuvimos que caer en la desgracia en que nos tiene actualmente el Corona Virus para que quien gobierna desde enero de 2014 y hasta la fecha. se haya decidido informar sobre la construcción de este nuevo diseño para la nación? ¿será acaso que el gobernante está aprovechando la coyuntura actual del corona virus para develar hasta este momento ese diseño de nueva Honduras con fines que sólo el conoce? ¿será acaso la mejor oportunidad que ha caído como anillo al dedo para él y para su partido político, pretendiendo imponerle al pueblo la necesidad de un nuevo continuismo inconstitucional en la conducción de los destinos de la nación, aprovechándose de la situación actual respecto a esta pandemia?

Todo esto debe aclararlo desde ya el gobernante para devolverle la tranquilidad político-social al pueblo; que ya carga con un yugo muy pesado por la pandemia que nos está afectando actualmente.  Y es deber de los conductores de los programas noticiosos y de foros y debates radiales y televisivos, verdaderamente preocupados por Honduras, no llamarse al silencio cuando su tiempo actual no es para callar. El mantenerse en un repudiado silencio ante asuntos sobre los que están moral y profesionalmente obligados en forma ineludible a abordarle al gobernante, les hará compartir irrenunciablemente de las cuotas y consecuencias de haber callado sin ninguna justificación, cuando oportunamente debieron hablar.

Abril 13, 2020

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