(Melvin López Herrera)
Ya desde el Congreso Nacional (CN) la bancada nacionalista acompañada de otros diputados que en colusión con quienes manejan el dinero y el control en ese Poder del Estado no se pueden quitar la máscara como abanderados de la corrupción y la impunidad, han logrado hacer una amalgama política con fines exclusivistas para sus intereses y propósitos personales y de grupo.
La corrupta o corruptible red que opera desde el CN y que con el mínimo cinismo se conjugan armónicamente para modificar inconstitucionalmente leyes con las que se neutralizan disposiciones jurídicas orientadas a combatir la corrupción y la impunidad con que operan quienes desde el poder abusan del poder mismo para enriquecerse a costas de los escasos recursos económicos del pueblo y la hipoteca de futuras generaciones con respecto a financiamientos obtenidos de gobiernos, fuentes e instituciones externas; así como de los famosos efectos de los fideicomisos aprobados desde el Congreso.. esa conducta parlamentaria se ha querido blindar poniendo un “hasta aquí” a la pobre como débil institucionalidad que mediante acuerdos internacionales debidamente aprobados por el órgano legislativo y que como tales forman parte del derecho interno, podrían contribuir a adecentar gradualmente el estado de corrupción en que han caídos nuestras instituciones, y sobre todo el CN como el principal foco de corrupción e impunidad desde donde se protegen muchos de sus miembros.
Lo que se está experimentando con la Maccih desde el CN es un hecho evidente que pone de manifiesto la resistencia férrea de diputados corruptos que se han visto involucrados en actos fuera de la ley y que se les tiene dentro de los procesos que se han introducido en los tribunales de la República.
La Maccih ha sido el producto de un pueblo rebelado contra el privilegio condenable de quienes desde las esferas del poder se ríen de la democracia, del estado de derecho ausente en nuestra nación, y del hambre de un pueblo que tiene que agachar la cabeza por tan solo 50 o 100 lempiras, a cambio de sostener en el poder a quienes desde el poder ofenden la dignidad de ese mismo pueblo.
Hubo de surgir esas inolvidables marchas populares que pusieron en jaque al actual mandatario de facto, para que al final conviniera con la OEA suscribir el convenio que dio vida al órgano de colaboración que con dificultad se está haciendo notar, alentando esperanzas en una nación cansada de la corrupción y la impunidad con que se ha auto retratado el partido de gobierno, los diputados de ese mismo partido ante el Congreso Nacional y de aquellos otros que integrando otras corrientes políticas dentro del hemiciclo has sabido ganarse los favores coludiéndose en sus decisiones con los propósitos de los que luchan por legalizar y fortalecer la corrupción y la impunidad dentro del Poder llamado a legislar contra esos mismos vicios delictivos.
Ya dentro de un plan bien orquestado desde el Congreso Nacional se conformó inconstitucionalmente una comisión encargada de evaluar a la Maccih; resultando de ese trabajo una moción respaldada por la bancada nacionalista y con la colusión de diputados de otras bancadas -hasta completar 71 votos- para encomendarle al Ejecutivo que no renueve el convenio constitutivo de la Maccih.
Aunque el Congreso Nacional dentro de la atribución constitucional que le reserva el artículo 205 numeral 21 puede nombrar comisiones especiales para la investigación de asuntos de interés nacional… nos preguntamos: ¿será realmente del interés nacional, o más bien de los diputados corruptos, que el convenio relacionado con la existencia y funcionamiento de la Maccih en Honduras no sea renovado por un nuevo período? ¿Hasta qué punto la creación de esa Comisión nombrada por el Congreso refleja el interés nacional o más bien de los diputados que se sienten personalmente afectados con la participación de la Maccih en nuestro país? ¿Si realmente no hubiera diputados cuestionados ante los tribunales de justicia, habría surgido en el CN la intencionalidad de nombrar esa comisión especial para investigar el desenvolvimiento de la Maccih?
Ya el Congreso Nacional, a velocidad de rayo brindó un informe del que se ha derivado una moción para pedirle al Ejecutivo que no renueve el Convenio de la Maccih… Ahora nos queda por esperar qué va a decidir el Ejecutivo. ¿Será acaso que el gobernante de facto se coludirá con los diputados corruptos del CN interesados en la defunción de la Maccih en nuestro país? ¿Se aprovechará el gobernante de facto para pretender introducir cambios al contenido esencial del Convenio para proteger a sus correligionarios corruptos quienes sienten pasos de animal grande con la participación de la Maccih?
De lo que sí no nos cabe duda alguna es que en comparación con el sentimiento de los años 15 o 16 para que se instalara en Honduras una “Cicig”; ahora ese sentimiento se ha multiplicado y somos más los hondureños interesados en que el Convenio relacionado con la Maccih sea renovado, como una lucha permanente del pueblo contra la corrupción y la impunidad que tan destruidos nos tiene como país y como nación. No se quiere ni se espera que desde el CN los diputados continúen a sus anchas disfrutando de los privilegios de la corrupción y la impunidad con que la mayoría de ellos ha hecho su indesprendible estilo de vida política. El pueblo debe mantenerse alerta ante esta amenaza latente con que diputados corruptos del Congreso Nacional quieran salirse con la suya. Es impostergable que el Convenio sea renovado al menos por cuatro años más.
Diciembre 13, 2019